Jueves 12 de marzo 2026

Columna opinión: Política en Violeta
“El análisis del poder mexiquense bajo la lupa de la equidad.»
El silencio mediático es el más caro del Estado de México
POR MALVA
En el Estado de México, el silencio ha dejado de ser una omisión para convertirse en una mercancía de lujo. Mientras la narrativa oficial se esfuerza por pintar un territorio en transformación, las calles cuentan una historia radicalmente distinta: la de una inseguridad que no da tregua y una violencia de género que sigue arrancando vidas ante la mirada impávida de quienes prometieron ser diferentes.
Hoy, el «segundo piso» de la política mexiquense parece sostenerse sobre una base de pauta publicitaria que ha logrado algo antes impensable: la domesticación de la crítica.
La mordaza del presupuesto
Es un secreto a voces que la relación entre los medios de comunicación y el gobierno de Delfina Gómez ha entrado en una fase de «paz comprada». La crudeza de los hechos de balaceras, cobros de piso y feminicidios que no cesan se diluye en las portadas por convenios que parecen exigir, como cláusula no escrita, la ceguera mediática.
Vivir del presupuesto se ha puesto de moda, y en esa pasarela, la verdad es la primera en quedar fuera de temporada. Cuando el flujo de dinero público determina qué es noticia y qué se queda en el cajón, la democracia pierde sus ojos y la ciudadanía su voz.
El factor Macarena Montoya: Ineficiencia blindada
Un ejemplo claro de este blindaje es la situación en la Secretaría de Salud bajo el mando de Macarena Montoya Olvera. A pesar de las denuncias por ineficiencia y una gestión que parece naufragar entre la falta de insumos y el caos operativo, el vacío informativo es casi total. Anulada informativamente, intenta sobrevivir entre filtros y videos que nadie ve desde sus redes sociales.
Mantener perfiles que no dan resultados solo es posible cuando existe una red de protección mediática que evita el cuestionamiento profundo.
¿Cuánto cuesta ocultar el colapso de un sistema de salud o la impericia de una operadora sin experiencia? Al parecer, el costo es proporcional al tamaño del presupuesto de comunicación social. O de los acuerdos que tiene Delfina Gómez con sectores políticos de salud federal para sostener a un personaje insostenible en su gobierno. El pago de facturas le saldrá caro en el 2027, donde revelarán la verdad que sucede en la Secretaría de Salud estatal.
Feminicidios: La realidad que el dinero no puede borrar
Lo más doloroso de este silencio pactado es la invisibilización de las víctimas. Los feminicidios en el Edomex no son «percepciones»; son ausencias que gritan en municipios como Tultepec o Toluca.
Intentar tapar el sol con un fajo de facturas publicitarias es una afrenta a las familias que siguen esperando justicia. No se puede hablar de un gobierno con «perspectiva de género» si la prioridad es cuidar la imagen de la gobernadora antes que la vida de las mujeres.
La justicia no se logra con boletines de prensa, se logra con detenidos, con prevención real y con una fiscalía que funcione, no una que solo simule.
Pregunta para el Gobierno del Estado de México y los medios cómplices:
¿De qué sirve presumir un gobierno de «pueblo» si el dinero de ese mismo pueblo se utiliza para comprar el silencio de los medios, mientras en las calles la única verdad que impera es la del miedo y la impunidad?
Si la moda es vivir del presupuesto a costa de la verdad es lamentable y la gente lo cobrará en las urnas. La seguridad de los mexiquenses no tiene precio, y el periodismo que se vende termina por comprar su propia irrelevancia.
El precio de la ceguera mediática
Es indignante ver cómo la línea editorial de tantos medios ha pasado de la vigilancia al servilismo, prefiriendo vender una estética de «bienestar» que solo existe en los boletines oficiales mientras la realidad se desmorona fuera de sus redacciones.
Hoy, más que nunca, el Estado de México atraviesa una crisis de inseguridad que asfixia y un sistema de salud que arranca lágrimas de impotencia, pero en la prensa impera el decoro comprado.
Mientras las mujeres siguen siendo asesinadas y las instituciones de salud colapsan por la falta de recursos, la gobernadora Delfina Gómez opta por la inacción, aguantando y protegiendo cuadros ineficientes como el de Macarena Montoya.
Parecen olvidar que el silencio no borra la incompetencia; solo la acumula. Si la apuesta es resistir con estos perfiles hasta el 2027, deben saber que la factura que la ciudadanía cobrará en las urnas será proporcional a la indiferencia que hoy muestran ante el dolor de las familias mexiquenses.
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