Investigadoras de la UAEMéx detectan baja calidad en la dieta de universitarios de América y Europa

El estudio comparó hábitos alimentarios de estudiantes de México, Chile, España e Italia y advierte diferencias culturales en los factores de riesgo asociados.
Fernanda Ruíz
Toluca, Méx., 10 de marzo de 2026. Investigadoras de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) participaron en un estudio internacional que identificó distintos perfiles de riesgo en la calidad de la dieta de estudiantes universitarios de América y Europa. El análisis concluyó que, aunque en los cuatro países evaluados prevalece una alimentación de baja calidad, los factores que influyen en esos hábitos varían de acuerdo con el contexto social y cultural de cada nación.
La investigación, titulada “Risk profiles of poor diet quality among university students: a multivariate segmentation analysis”, fue desarrollada por Ivonne Vizcarra Bordi, del Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales; Alejandra Donají Benítez Arciniega, profesora e investigadora de la Facultad de Medicina; y Edna Graciela García Aguirre, estudiante del Doctorado en Ciencias de la Salud de la UAEMéx.
El estudio analizó los índices de calidad de la dieta y los patrones de consumo alimentario de estudiantes de pedagogía o ciencias de la educación de México, Chile, España e Italia. De acuerdo con las investigadoras, este grupo resulta relevante porque en el futuro se desempeñará como formador de nuevas generaciones y referente en la construcción de hábitos saludables.
Ivonne Vizcarra Bordi explicó que el análisis permitió comparar distintos grupos de estudiantes a partir de su consumo de alimentos como verduras, lácteos, azúcares o carnes. Los resultados muestran que, pese a la idea de que la globalización ha homogeneizado los estilos de vida, las diferencias entre países continúan influyendo en la forma en que las personas se alimentan y en su impacto en la salud.
La investigadora señaló que el proyecto surgió a partir de discusiones vinculadas con la agenda de la UNESCO sobre los cambios en los estilos de vida durante y después de la pandemia de COVID-19, en particular en relación con la alimentación y la actividad física.
Por su parte, Benítez Arciniega explicó que el trabajo se desarrolló a partir de una red internacional de colaboración enfocada en estudiar los ambientes alimentarios y la seguridad alimentaria en distintos contextos sociodemográficos. A partir de ese vínculo, el equipo mexicano replicó un modelo de investigación utilizado previamente por un grupo europeo, lo que permitió comparar los resultados entre regiones.
Entre los principales hallazgos, el estudio identificó diferencias en los patrones de consumo. En Europa se observó un mayor consumo de productos de origen animal, lácteos y alimentos ultraprocesados, mientras que en México y Chile se mantiene un consumo relativamente mayor de leguminosas. No obstante, las investigadoras señalaron que este consumo aún no alcanza los niveles recomendados y que, en ambos países, persiste una alta ingesta de bebidas azucaradas y productos industrializados.
El proyecto forma parte de una investigación más amplia sobre los estilos de vida de la población universitaria, que también analiza factores como actividad física, salud mental y acceso a tecnologías de la información.
Los resultados fueron publicados en la revista científica internacional Nutrients, considerada una publicación de alto impacto en temas de nutrición y políticas públicas. De acuerdo con el equipo académico, la inclusión del trabajo en un número especial de la revista refleja el interés internacional por estudios comparativos sobre alimentación en jóvenes universitarios.
Las investigadoras también identificaron que factores sociodemográficos influyen en la adopción de hábitos saludables. En el caso de México, indicaron que el entorno y las oportunidades disponibles pueden representar obstáculos para mantener una alimentación equilibrada o realizar actividad física de manera constante.
Finalmente, el equipo subrayó el papel de las universidades en la creación de entornos alimentarios saludables y en la promoción de educación nutricional en todas las áreas del conocimiento, no solo en carreras relacionadas con la salud. Además, adelantaron que el proyecto continuará con nuevas publicaciones orientadas a aportar evidencia científica que contribuya al diseño de políticas universitarias y públicas enfocadas en mejorar la salud de la población joven.












