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Irán está a punto de iniciar otra guerra: la de comprar un billete de avión antes de que cuesten un riñón

Si tenías pensado comprar un billete de avión, tenemos un aviso: es mejor que lo hagas cuanto antes. 

Eso es lo que indica el precio del combustible para aviones. El coste del petróleo para este tipo de uso se ha disparado desde que se desatara una nueva guerra en Oriente Medio. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel y la respuesta de Irán, la cadena de suministro se ha estresado tanto y está tan tensionada que no hay buenos augurios para el futuro. 

225,44 dólares. Es la cifra que ha marcado el récord y que nos habla del nerviosismo que se empieza a vivir con el suministro de combustible para aviones. Esos 225,44 dólares fue el precio que alcanzaron los barriles de combustible para aviones el pasado miércoles en Asia, señalan en Reuters

Esa cifra fue una anomalía que acabó por rebotar pero da una idea de cómo está funcionando el mercado. «Es un caos absoluto», señalaba June Goh, analista del mercado petrolero de la compañía de productos básicos Sparta, a Financial Times. «Nunca esperamos que el combustible para aviones pudiera ser el doble del precio del petróleo crudo», explicaba. 

Hacía años. Concretamente, cuatro. Desde 2022 el precio del combustible para aviones no estaba tan caro en el caso de Europa y dos años si hablamos de Asia y Estados Unidos. El problema no es tanto esa «igualdad» en el precio. El problema es que parece que ya nos hemos puesto la corbata y ahora toca apretar el nudo.

Porque se calcula que el 40% del combustible para aviones que llega a Europa lo hace a través del estrecho de Ormuz, colapsado ahora mismo entre embarcaciones que buscan sortear un enclave sobre el que sobrevuelan misiles, drones y cazas en busca de objetivos que bombardear.  

¿Por qué sucede esto? El combustible para aviones es más delicado que el pensado para turismos por lo que solo se puede procesar en refinerías. Europa ha reducido sus refinerías en los últimos años, algo que ya afectó en los primeros compases de la Guerra de Ucrania al encarecimiento del diésel. Y las refinerías asiáticas están viendo interrumpido el suministro de petróleo crudo con los combates en Irán y los países cercanos. En Arabia Saudí algunas refinerías han tenido que suspender operaciones por los ataques, según Barron’s.

Desde China, además, ya están limitando las exportaciones de combustible fuera del país para priorizar el mercado interno. Y es que se calcula que el 13% del petróleo que China compra en el extranjero viene desde Irán. Es decir, hay menos petróleo que llega a las refinerías y algunas petroleras se están planteando dar enormes rodeos para salvar los peligros de Ormuz. 

Ahora mismo, no es solo que el petróleo tenga más problemas para llegar. Es que hay yacimientos cerrándose porque no hay medios para transportarlos hasta las refinerías. En OilPrice señalan que Irán ya ha tenido que detener yacimientos porque no se da salida a su producción. Y Kuwait podría ser el siguiente en entrar en la misma situación, según Financial Times. Y de Kuwait llega la mayoría del petróleo a refinar en Europa. 

Y tanques enanos. Otro de los problemas acuciantes es que los tanques que mantienen el combustible de los aviones son pequeños porque necesitan unas condiciones muy específicas, según Goh de Sparta. Esto provoca que la necesidad de reposición sea alta y que, por lo tanto, el precio del combustible afecte más a este mercado. 

Se está formando, por tanto, la tormenta perfecta. Hay petróleo que no sale de los yacimientos, países limitando las exportaciones, empresas que buscan soluciones para salvar el estrecho de Ormuz y un espacio de almacenamiento sensible a cualquier rotura en la cadena de suministro. 

Ya hay avisos. A todo lo anterior hay que sumar que parte de este combustible se está quedando en Oriente Medio para tratar de dar servicio a todos los aviones que buscan un hueco para despegar de aeropuertos que, ahora mismo, son un caos. Según Financial Times, las colas para repostar están provocando retrasos y algunas compañías están optando por repostar antes de llegar a destino para no hacerlo en las plazas más concurridas. 

Los más afectados en Europa, todo indica, serán las compañías de bajo coste que son las que más al límite juegan con su margen de beneficios. En Bloomberg recogen que WizzAir ya apunta a que este encarecimiento le hará perder 50 millones de euros. Esto supone que en sus previsiones para 2026 pasarían de ganar 25 millones de euros a final de año a perderlos. 

Foto | Nicholas Susilo

En Xataka | Una aerolínea ha completado el primer vuelo transatlántico con combustible sostenible. El problema: no hay suficiente

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