Con la subida escalando a un ritmo vertiginoso, ya solo queda una duda: qué puede hacer el Gobierno para pararlo

¿Pensabas echar gasolina esta semana?
Todo indica que lo mejor es que lo hagas cuanto antes. Desde que el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos atacó Irán, las piezas empezaron a moverse. Ormuz se puso en riesgo, el petróleo y el gas subieron y las estaciones de servicio ya empezaban a cobrar más dinero por un litro de gasolina.
Desde entonces, una idea sobrevuela: ¿puede hacer algo el Gobierno ante la subida de la gasolina?
Los hechos. Habían pasado apenas unas horas desde el primer bombardeo estadounidense cuando los más precavidos empezaron a llenar los depósitos de sus coches. Desde luego, el miedo a una subida generalizada de la gasolina ya flotaba en el aire. Apenas un puñado de días después, se ha confirmado.
Y es que aunque el precio medio de la gasolina todavía no ha alcanzado el 1,60 euros/litro, una buena cantidad de gasolineras ya muestran precios mucho más alto. Especialmente en las grandes ciudades y en los grandes corredores, donde la reposición es más habitual, los precios han subido con mayor fuerza.
¿Una solución? De momento, el Gobierno no ha hecho grandes declaraciones sobre qué medidas se pueden llegar a aplicar si el precio del combustible se encarece demasiado. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, de momento se ha limitado a decir que se plantean aplicar «un escudo para nuestros ciudadanos y empresas».
Las declaraciones no dicen gran cosa y no ha quedado claro si se trata de tratar de rebajar el precio del combustible a los consumidores finales, si solo rebajar el precio para los transportistas o, llegado el caso, aplicar otro tipo de medidas alternativas como la rebaja en el precio del transporte público. Tal y como ya se hizo en 2022.
La ayuda a la compra. La medida más evidente que el Estado puede aplicar llegado el caso es una subvención a la compra. De hecho, las gasolineras, conscientes de que esto les puede hacer adelantar el dinero como ya sucediera hace cuatro años, han ido avisando al Gobierno de que estarían en contra.
Sin embargo, su activación en 2022 dejó algunas dudas:
La ayuda al transporte público. En paralelo a la ayuda a la compra del combustible, el Gobierno trató de impulsar el uso del transporte público con rebajas muy sustanciales de su precio.
El uso de este medio de transporte se disparó. Renfe llegó a hablar de un aumento de los viajeros de entre el 25 y el 40% y 1,5 millones de peticiones de nuevos abonos gratuitos. Medidas que, por su aplicación, también tuvieron sus sombras:
Y medidas que se han extendido en el tiempo. Uno de los problemas que tiene el Gobierno es que las ayudas sobre el transporte público se han ido extendiendo con los años. Más o menos a regañadientes, algunas comunidades autónomas han mantenido las rebajas en el precio de los abonos. Ayudas que también se extendieron a los servicios de autobús.
Para 2026, el Gobierno anunció un abono único para toda España. Por 60 euros (30 si eres menos de 26 años) puedes utilizar toda la red de media distancia, Cercanías, Rodalies y autobuses (en los que el Estado preste el servicio). Es decir, hay poco margen para proponer algo mucho más barato sin poner el riesgo la propia viabilidad del servicio.
¿Impuestos? Es otra posibilidad pero parece muy complicado que esto se aplique. En un litro de gasolina, hay dos tipos de impuestos que el Gobierno puede rebajar para abaratar el precio del litro de combustible: el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos y el IVA.
Ahora mismo, cada litro de combustible está gravado por un tramo general y autonómico (que es lineal) en el Impuesto Especial Sobre Hidrocarburos, quedando de la siguiente manera:
- Gasolina sin plomo 98: 0,504 euros/litro.
- Gasolina sin plomo 95: 0,473 euros/litro
- Diésel: 0,379 euros/litro.
Al precio, después de aplicar el impuesto y el coste al que quiere vender la compañía, se aplica el 21% del IVA.
El problema es que este tipo de medidas se consideran ineficaces para las arcas públicas (menor recaudación) y la Unión Europea ya lleva tiempo exigiendo a España que eleve el precio del diésel. Una medida que pasaría por eliminar la bonificación actual con la que cuenta este combustible en el impuesto antes desgranado y que se ha desoído reiteradamente desde nuestro país.
Foto | engin arkyut









