2026 prometía ser el gran año del turismo de EEUU. Ahora se ha encontrado con un agujero de 11 millones de visitantes
2026 pintaba bien para el turismo de EEUU. Con el sector recuperándose de la pandemia a escala internacional, EEUU arrancó el año con tres ‘ganchos’ capaces de atraer a miles de visitantes: la Copa del Mundo de la FIFA, el centenario de la Ruta 66 y el 250º aniversario de la Declaración de Independencia. Tres hitos que en condiciones normales harían que las agencias, aerolíneas y hoteles se frotasen las manos. En vez de eso suenan voces que alertan de que se vienen curvas.
Hay quien advierte que la industria estadounidense se arriesga a perder una fortuna e incluso se hace una pregunta: ¿Faltan millones de turistas en el país?
¿Qué ha pasado? Que en un año en el que (teóricamente) Estados Unidos lo tiene todo a su favor para reforzar su turismo, en el país surgen voces que hablan de todo lo contrario: pérdida de turistas extranjeros y nubarrones en el horizonte que amenazan con costarle miles y miles de millones de dólares al sector.
Hace unos días The New York Times publicó un análisis en el que ya deslizaba varios datos preocupantes: en enero el flujo de viajeros extranjeros cayó un 4,8%, porcentaje que se explica en gran medida por el pinchazo del turismo canadiense, un 28% inferior al de 2024. No es solo que el dato sea malo, es que mantiene la tendencia negativa de 2025, año en el que EEUU sufrió un retroceso del 6% en visitantes extranjeros mientras la industria crecía a nivel global.

¿Cómo pinta 2026? Esa misma pregunta se la hizo hace no mucho Oxford Economics, sobre todo porque según sus registros en 2025 las pernoctaciones internacionales se redujeron un 5,7% en EEUU. Su respuesta es interesante: el observatorio estima que en 2026 el flujo de entrada de extranjeros aumentará un 3,9%, aunque ese crecimiento llega acompañado de cierta letra pequeña.
Para empezar Oxford Economics recuerda que la celebración del Mundial de la FIA, que EEUU acoge conjuntamente con México y Canadá, debería bastar para impulsar la llegada de turistas. Sin embargo, el 3,9% pronosticado para EEUU es muy inferior al aumento de demanda previsto a nivel mundial, que ronda el 8%. Sus analistas ya advierten de hecho que EEUU se arriesga a «volver a tener un rendimiento inferior al de otros mercados internacionales este año».
¿Hay más datos? Sí. TNYT cita algunos análisis y fuentes que apuntan un estancamiento o incluso una caída en la demanda procedente de Europa. El más revelador es un estudio de Cirium que refleja una caída interanual del 14,2% en las reservas de julio realizadas desde el viejo continente. El dato debe manejarse en cualquier caso con cautela. Primero porque 2026 acaba de empezar. Segundo, porque el análisis se basa en fuentes externas y agendas de viajes, con lo que no incluye las reservas tramitadas directamente con las compañías aéreas.
¿Puede cambiar el panorama? Sí. Hace un mes World Travel & Tourism Council (WTTC) lanzó un comunicado rotundo en el que advertía del impacto que tendrían las nuevas exigencias planteadas por Washington para los viajeros que quieran usar el Sistema Electrónico de Autorización de Viaje (ESTA), entre las que se incluye una revisión en profundidad del historial del solicitante en las redes sociales. De aplicarse finalmente la medida, advierte la organización, el sector podría sufrir una caída de demanda con graves consecuencias.
«El 34% de los encuestados asegura que es menos probable que visite EEUU en los próximos dos o tres años si se implementan los cambios. Solo el 12% afirma que sería más probable, lo que se traducirá en una significativa disminución neta de intención de viajes», explica. Los cálculos del WTTC apuntan a una pérdida de 4,7 millones de llegadas internacionales y 15.700 millones de dólares en gasto de visitantes. En términos de empleo se verían dañados unos 157.000 puestos.
¿Hay más factores en juego? Sí. Los cambios en la ESTA explicarían las pérdidas calculadas por el WTTC para el futuro, pero no el ‘pinchazo’ que ya sufrió el turismo extranjero en EEUU en 2025, un año en el que el sector creció en la mayoría de destinos. De hecho la propia ONU ha destacado los «débiles resultados» de EEUU, sobre todo durante el tercer y cuarto trimestre.
¿A qué se debe esa tendencia? Para el WTTC la respuesta parece clara: en 2025, con Trump en la Casa Blanca, ya advertía que «mientras otros países le dan la bienvenida [al viajero] el Gobierno de EEUU cuelga el cartel de ‘cerrado'».
¿Cómo le va al sector? No es la única advertencia que lanza. Hace poco el WTTC recordaba que el mercado del turismo receptor de EEUU ha sufrido la pérdida de 11 millones de visitantes en solo cuatro años, entre 2019 y 2025. La organización no entra en detalles ni profundiza en los datos. Quien sí lo hace es la ONU, aunque para el conjunto de Norteamérica. Según sus estadísticas, en 2019 la región recibió 146,6 millones de visitantes foráneos. En 2025 fueron 135,4.
Ese período ha coincidido con la pandemia y su posterior resaca, pero en los últimos meses ha estado marcado por la política internacional capitaneada por Trump, con amenazas de uno u otro tipo a la UE, México y sobre todo Canadá y Groenlandia, territorios que el republicano quiere anexionarse a EEUU.
¿Por qué es un problema? «Cuando once millones de visitantes internacionales no se presentan, el resultado son miles de millones de dólares en pérdidas económicas para la industria de los viajes», advierte en The New York Times Erik Hansen, directivo de la Asociación de Viajes de Estados Unidos.
Como recuerda el medio neoyorquino, la administración Trump no se lo ha puesto fácil a los viajeros, restringiendo la entrada desde una docena de países y anunciando medidas que encarecerían los visados y obligarían a los turistas a someterse a un profundo escrutinio para acceder al país. Con ese telón de fondo, hay quien ya ha llamado a boicotear los viajes a EEUU, incluso durante la Copa del Mundo, entre otras razones para protestar por la actuación del ICE.
Imágenes | Eilis Garvey (Unsplash), Gianandrea Villa (Unsplash)







