Opinión

Miércoles 25 de febrero 2026

Columna opinión: Política en Violeta 

“El análisis del poder mexiquense bajo la lupa de la equidad.»

POR: Malva

LA COLUMNA ROTA DE LA SALUD PÚBLICA: JUSTICIA PARA XIMENA

El costo de la espera

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El caso de Ximena, una adolescente de 15 años cuya vida hoy depende de una cirugía de 600 mil pesos, es el síntoma más doloroso de un sistema que ha decidido priorizar la austeridad sobre la dignidad. 

Mientras el Hospital Infantil de México «Federico Gómez» alguna vez joya de la corona de la medicina pediátrica admite no tener recursos para insumos básicos, Ximena asiste a la escuela cargando no solo sus libros, sino un dolor constante que ningún niño debería conocer. 

La pregunta para la Secretaría de Salud es obligada: ¿Desde cuándo el derecho a la salud se convirtió en una subasta donde el ganador es quien sobrevive a la lista de espera?

Promesas de 30 días, realidades de un minuto

La respuesta oficial de la Administración del Patrimonio de la Beneficencia Pública, encabezada por Alfredo Cordero Esquivel, ha sido la firma de un pagaré de esperanza: 30 días hábiles para entregar el material. Sin embargo, para una columna vertebral que se deforma y un cuerpo que sufre, 30 días no son un plazo administrativo, son una eternidad de tortura. 

La burocracia mexicana padece de una ceguera selectiva donde los «procesos de adquisición» pesan más que la urgencia clínica. Garantizar el 100% de los insumos es una obligación, no una concesión bondadosa, y menos cuando el retraso pone en riesgo la movilidad definitiva de una joven.

El colapso del «Federico Gómez»

Lo más alarmante de la denuncia de Juan Carlos Faustino, padre de Ximena, es la confesión de los propios médicos: «No hay dinero». Que el personal del Hospital Infantil tenga que admitir ante los padres que el hospital ya no puede comprar sus propios materiales es el rostro del desmantelamiento institucional. 

No es falta de pericia médica, es falta de voluntad política. El llamado a @SSalud_mx no debe ser solo por el caso de Ximena, sino por mexicanos y mexicanas que han sido testigos y víctimas de un sistema de salud que está dejando a sus especialistas con las manos atadas y a sus pacientes con la espalda rota. La salud pública no se mide en discursos, se mide en cirugías realizadas y dolores evitados.

No podemos ser espectadores del dolor

Como ciudadanos, no podemos permitir que la historia de Ximena se archive como una estadística más de la «austeridad» mal entendida. La salud de una niña no es un tema de ventanilla administrativa, es un imperativo ético que nos convoca a todos. 

Es momento de que la sociedad civil, las asociaciones de padres y la comunidad médica alcen la voz de manera coordinada; el silencio ante la carencia de insumos en el Hospital Infantil de México es cómplice de la negligencia institucional.

Ojalá que el compromiso de los 30 días no sea una promesa de aire, sino una realidad palpable en el quirófano. La dignidad de nuestra infancia es la medida real de nuestra decencia como nación.

A los titulares de quienes llevan las riendas de la Secretaría de Salud del Gobierno de México y a la dirección de la Beneficencia Pública les preguntamos: Si fuera la columna de su propia hija la que se debilita cada día entre trámites y falta de presupuesto, ¿seguirán pidiendo 30 días hábiles de paciencia o encontrarán el recurso en menos de un minuto?

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