La siempreviva de Mojácar lleva años en peligro y no sabíamos por qué. Ahora lo acabamos de descubrir: su mayor problema somos nosotros

De entre todos los lugares del mundo, la Limonium estevei «eligió» un sitio muy concreto para vivir, evolucionar y desarrollarse: una playa del término municipal de Mojácar, en el extremo sudeste de la península. Lo que la pobre no sabía es que que era un mal lugar para sobrevivir.
Los científicos, en cambio, lo sabían desde hace tiempo.
Aunque estaban equivocados. La «siempreviva de Mojácar» es un ultra-endemismo de la costa mediterránea de Almería y, por ello, los expertos han temido durante años que la hibridación acabara con ella. Pero, todos esos años, la siempreviva ha aguantado el tipo.
Ahora, un estudio de la Universidad de Almería publicado en ‘Biodiversity and Conservation’ ha descubierto que, aunque existen híbridos con la L. cossonianum, el riesgo de que eso borre la identidad genética de la especies no existe. Su problema es otro.
Location, location, location. El problema, tal y como han descubierto los investigadores, es que su persistencia depende de conservar su nicho edáfico. Es decir, que solo crece en suelos delirantemente específicos y si esos suelos desaparecen, la siempreviva lo tiene muy complicado.
Esto solo sería un problema si, por un casual, el litoral estuviera en peligro. Porque Limonium estevei es una especie en riesgo de manual: una sola población fragmentada y muy dependiente de su nicho ecológico que no tiene margen de supervivencia ante cambios del ecosistema.
Y ese ecosistema, por desgracia, tiene un enorme potencial turístico: Macenas, la playa en cuestión, está en el punto de mira de las constructoras de esa zona del país. Es cuestión de tiempo que se llene de gente.
La gran paradoja del litoral español. Aunque uno de sus principales patrimonios es el bioecológico, la costa española es un terreno con fuertes incentivos para auto-destruirse. El Algarrobico está a muy pocos metros de allí.
O sea, lo que han descubierto los investigadores es que sí, el culpable es el turismo: un modelo que se basa en el uso residencial y la construcción de infraestructuras recreativas en primera línea de playa. Y que no tenemos herramientas claras para frenarlo.
La siempreviva es, como tantos otros, un ejemplo de todo lo que falla en el sistema. Y lo que es peor, de todo lo que no podemos solucionar.
Imagen | Juanjo







