Columna opinión: Política en Violeta

“El análisis del poder mexiquense bajo la lupa de la equidad.»
EL HAMBRE NO SE QUITA CON NOMBRES: LA «CUARTA» DESILUSIÓN Y EL CAMBIO DE NOMBRE DE LA COLONIA EN TULTITLÁN, ESTADO DE MÉXICO
Por: MALVA
En un análisis de fondo sobre cómo el simbolismo político, es decir, el cambio de nombre en las comunidades de El Paraje y FIMESA, por la Cuarta Transformación, se utiliza para ocultar la precariedad que golpea, sobre todo, a las mujeres cuidadoras de estas zonas.
En la política, las palabras suelen usarse para edificar realidades o para encubrir ausencias. En Tultitlán, específicamente en las comunidades de El Paraje y FIMESA, las autoridades han decidido que es más fácil cambiar un nombre que instalar drenaje, pavimentar calles o garantizar seguridad.
Al imponer el nombre de “Cuarta Transformación” a sus colonias, el gobierno local y estatal no están honrando un movimiento; están ejerciendo una forma de violencia institucional que ignora el grito ciudadano: “No tenemos ni servicios”.
La trampa del simbolismo político: ¿Dónde está Delfina?
Desde la Política Violeta, analizamos este fenómeno como un populismo que deshumaniza. Cambiar el nombre de una colonia por decreto, ignorando la identidad de sus habitantes, es el nivel más alto de soberbia política. Pero la pregunta que resuena entre los gritos de «El pueblo se cansa de tanta pinche transa» es: ¿Qué hace la Gobernadora Delfina Gómez?
Muchos se preguntan si le corresponde o no intervenir. La respuesta es un rotundo sí. Aunque la gestión de servicios y la nomenclatura son atribuciones municipales, la Gobernadora es la máxima autoridad política del Estado.
El bienestar de los mexiquenses es su responsabilidad última. Su silencio ante la imposición ideológica en Tultitlán es una validación de que, para este gobierno, los símbolos importan más que la dignidad de las familias.
El rostro femenino de la carencia
¿Quiénes son las más afectadas cuando «no hay servicios»? Las mujeres. Son ellas quienes cargan el agua en cubetas, quienes caminan por calles oscuras y sin pavimento temiendo por su integridad, y quienes tienen que gestionar la falta de recolección de basura o alumbrado.
Que hoy les digan que viven en la «Cuarta Transformación» mientras sus hijos respiran el polvo de calles olvidadas es una burla. Es una «transformación de cuarta» porque se queda en la superficie, en el rótulo, en la propaganda.
El populismo que silencia
El populismo de la 4T en el Estado de México está cayendo en un error histórico: creer que el respaldo electoral del pasado es un cheque en blanco para el presente. La inconformidad en El Paraje y FIMESA es el síntoma de una ciudadanía que ya no se conforma con frases hechas. Exigir servicios básicos no es un acto de «oposición», es un derecho humano.
Las colonias no necesitan nombres nuevos, necesitan dignidad. El nombre «Cuarta Transformación» no va a iluminar las calles de Tultitlán ni va a llevar agua a las casas de las mujeres que hoy protestan, solo porque tengan un nombre populista, y revelador, porque tristemente es el reflejo de lo que significa el movimiento morenista.
Si la política no sirve para mejorar la vida cotidiana de las personas, es solo una simulación cara y ruidosa. El pueblo no se cansa de participar, se cansa de que le cambien el nombre a la misma miseria de siempre.
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