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Mientras el mundo pelea por los chips más avanzados, hay una empresa haciéndose de oro con los que van dentro de tu lavadora

Si has paseado por un polígono industrial, seguro que te has encontrado la típica nave con el letrero de “Recambios y Rodamientos [Inserte nombre]”. Y es fácil que, en ese momento, te preguntaras qué narices es un rodamiento y cómo el resto de negocios van cerrando, excepto el de ‘Rodamientos Paco’. Pues en el mundo de la tecnología también hay un ‘Rodamientos Paco’. Se llama Texas Instruments y, en plena época de chips sofisticados, inteligencia artificial y computación cuántica, lo está rompiendo con algo muy concreto.

Chips aburridos.

En corto. Las empresas están en pleno periodo de presentación de resultados. En esta ronda, los directivos informan a sus accionistas sobre el rumbo de la empresa, a la vez que nos permiten conocer datos de próximos dispositivos o planes de negocio. Texas Instruments suele pasar desapercibida en la actualidad más ‘techie’, pero están ultimando un año fiscal con números muy positivos.

El cuarto trimestre lo cerraron con 4.420 millones y anticipan aumentar hasta los 4.680 millones en el primer trimestre. En los últimos tres meses, el valor de sus acciones ha aumentado un 18%. Sus acciones están entre las más altas entre las empresas de su mismo sector y, como decíamos antes, lo curioso es que todo esto lo está haciendo casi en silencio.

Vivir fuera del hype. Constantemente puedes leer en Xataka información sobre chips de última generación. Es cierto que la actualidad de componentes está marcada por la actual crisis de la memoria RAM o de los SSD, pero los Snapdragon, los Apple Silicon, lo último de NVIDIA o AMD es lo que suele marcar la conversación. Son los chips más sofisticados e interesantes, pero una cafetera no necesita un chip así. Ahí entra en juego Texas Instruments.

Porque calificar sus chips como “aburridos” no es una exageración. Están fuera del hype de la IA, los centros de datos y las características más excitantes porque su mercado es otro: sensores, conectividad, controladores. ¿Dónde hay chips de Texas Instruments? En routers, neveras inteligentes, lavadoras, aires acondicionados, como chips secundarios en televisores, en mandos a distancia, en calculadoras o en detectores de humo inteligentes.

Pero no sólo hacen chips, sino otra serie de circuitos integrados para comunicaciones inalámbricas, procesamiento de señal en todo tipo de dispositivo y hasta sensores que detectan presión de neumáticos, temperaturas del motor o el sistema de climatización. Los chips y sensores de Texas Instruments están en… todo. Incluso en armas.

Chip

Un ejemplo de un chip minúsculamente sofisticado en el bastón de unos auriculares… con sólo 16 KB de RAM. Porque no necesita más

Inversión enorme. Y la empresa no se está quedando de brazos cruzados con la ingente cantidad de dinero que está haciendo con su estrategia de ubicuidad. Hace unos días, Bloomberg informó sobre el acuerdo que Texas Instruments había alcanzado para comprar Silicon Labs. También estadounidense, también con chips ‘aburridos’ que están dentro de ‘cosas’ de todo tipo.

La operación no está cerrada, pero el olor de la misma provocó que las acciones de Silicon Labs aumentaran un 51% hasta los más de 206 dólares. ¿Lo curioso? Que Texas Instruments está dispuesta a pagar más: hasta 231 dólares por acción a los inversores. La operación no se ha cerrado, pero se habla de una compra de 7.500 millones de dólares, muy por encima de los 4.500 millones que “vale” Silicon Labs.

Gran año ≠ año perfecto. Todo esto es una… barbaridad, pero indica algo muy concreto: se están gastando mucho dinero para reforzar un mercado enorme, estable y que pasa desapercibido en una actualidad en la que todo pivota alrededor de la inteligencia artificial y la tecnología sofisticada. La compra de Silicon Labs pagando una prima tan elevada por acción es muestra de que saben muy bien dónde se están metiendo y el valor de un mercado en el que son una pieza clave.

Pero también hay que apuntar una cosa: aunque los ingresos subieron, los beneficios anuales no aumentaron al mismo ritmo. El total facturado aumentó un 13%, pero como también han invertido más, ese aumento de costes redujo el margen de beneficios, que “apenas” aumentó un 4,2%, con algún trimestre peor que otro (en el Q4 bajaron un 3,5%).

No llevan un año fiscal perfecto, pero hay algo innegable, siguen siendo los reyes de su nicho. Si es que podemos calificar como “nicho” el estar en todas partes.

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