Política en Violeta

“El análisis del poder mexiquense, bajo la lupa de la equidad.»
El pánico: Vacunas ausentes y cubrebocas de oro en el Edoméx
Por: La Malva
La salud pública mexiquense ha entrado en una fase crítica donde la improvisación no sólo enferma, sino que empobrece. Mientras la Secretaría de Salud del Estado de México, Macarena Montoya Olvera, se empeña en mantener una narrativa de «control», la realidad en las calles y en los centros de salud cuenta una historia de desabasto y oportunismo.
El reclamo del Frente por la Familia
No es una queja aislada. El Frente por la Familia ha alzado la voz de manera contundente para exigir a la secretaría de salud lo que debería ser básico: garantizar el abasto real de vacunas contra el sarampión. La agrupación ha denunciado lo que miles de madres ya saben: los puestos de vacunación, en muchos casos, se encuentran vacíos.
Es inaceptable que se pretenda combatir un brote epidemiológico con comunicados de prensa mientras las hieleras de los centros de salud permanecen sin dosis suficientes. La verdadera «defensa de la familia» comienza por asegurar que el Estado cumpla con su obligación más elemental: la inmunización de la niñez.
La factura de la «Psicosis»: Cubrebocas por las nubes
Como si el desabasto fuera poco, el anuncio errático y desproporcionado del uso ¨obligatorio¨ de cubrebocas en las escuelas ha generado un efecto secundario perverso: el disparo inmediato en los precios de las mascarillas. Al emitir una política local que no coincide con los lineamientos federales, Macarena Montoya no solo generó pánico, sino que le entregó el mercado a la especulación.
Hoy, las familias mexiquenses deben elegir entre comprar un paquete de cubrebocas a sobreprecio o gastar en pasajes para buscar una vacuna que no llega. Esta es la «economía del miedo» que la actual gestión de salud ha fomentado por no saber, o no querer, coordinarse con la política sanitaria nacional.
Macarena Montoya: Una gestión de errores fatales
Alimentar la psicosis con filtros escolares y cubrebocas obligatorios mientras se tiene un déficit biológico es, por lo menos, irresponsable. Si el Estado de México no es el epicentro de contagios según las cifras federales.
La respuesta parece clara: el cubrebocas es el «parche» que intenta ocultar la incapacidad de gestionar una campaña de vacunación eficiente. Es más fácil obligar a un padre de familia a comprar una mascarilla que asegurar que la cadena de frío funcione y que los centros de salud tengan personal y medicina.
La Política Violeta debe ser una política de transparencia y cuidado, no de ocurrencias que cuestan dinero y salud. El Frente por la Familia ha puesto el dedo en la llaga: menos simulación y más vacunas. Se necesita una estrategia de salud que garantice el derecho a la salud. Envíanos tus comentarios, denuncias ciudadanas en tu colonia y temas de reflexión a politicaenvioleta@gmail.com, le daremos seguimiento.












