POLÍTICA EN VIOLETA

Hogares sin fronteras: El renacer de la adopción en el Edoméx
Por: MALVA
En el corazón de la Política Violeta, esa que busca transformar el dolor en derechos y la ausencia en cuidado, existe un tema que hoy reclama luz propia: la reconstrucción del camino hacia la familia. El DIF Estado de México que dirige la Maestra Karina Labastida, ha dado un paso firme hacia la modernización y sensibilización de los procesos de adopción, tanto nacionales como internacionales, recordándonos que el derecho a vivir en familia no debe conocer fronteras ni burocracias paralizantes.
El amor como política de Estado
Durante años, el proceso de adopción fue visto como un laberinto oscuro, lleno de trámites fríos que terminaban por desanimar a los corazones más dispuestos. Hoy, la narrativa está cambiando. Hay que decirlo.
El enfoque actual del DIF mexiquense no se limita a «entregar» niñas y niños; se trata de construir proyectos de vida. Al facilitar las adopciones internacionales, el Estado reconoce que el amor y la protección son valores universales que trascienden los pasaportes.
Para una niña o un niño que ha pasado sus primeros años en una institución, la apertura hacia hogares fuera de nuestras fronteras no es solo un trámite administrativo; es la multiplicación de sus posibilidades de encontrar un entorno donde el cuidado y el nuevo comienzo sean la regla, no la excepción.
Un nuevo comienzo sin etiquetas
Lo que hace de esta una verdadera política con perspectiva humana es el énfasis en la idoneidad emocional. Se ha pasado de evaluar solo la solvencia económica a priorizar la capacidad de contención y amor de los futuros padres.
Adoptar es un acto de valentía y generosidad mutua, un acto de amor puro. Al agilizar estos procesos, el Edoméx está enviando un mensaje claro: la prioridad son ellas y ellos. No importa si el hogar está en Toluca o en el otro lado del mundo; lo que importa es que ese niño o niña deje de ser un número en un expediente para convertirse en el centro de una familia.
El reto de la integración
Este nuevo impulso a las adopciones nacionales e internacionales también conlleva una responsabilidad: el seguimiento. Una política violeta responsable es aquella que acompaña a las familias en el proceso de adaptación, entendiendo que cada historia de adopción nace de una pérdida previa que requiere sanación.
Habrá que ahondar en el sistema DIF del Estado de México cuáles serán los protocolos de seguimiento que permitan monitorear el bienestar y la estabilidad emocional de las niñas y niños en su nuevo hogar.
El amor es la base, pero el acompañamiento profesional es lo que garantiza que ese «nuevo comienzo» sea sólido y permanente. Ver a niñas y niños mexiquenses encontrar hogares amorosos, independientemente de la geografía, es la prueba de que cuando la voluntad política se alinea con la compasión, las fronteras se borran.
Hoy, el DIF Edoméx nos invita a mirar la adopción no como un último recurso, sino como una de las formas más puras de construir sociedad. Que cada menor encuentre su hogar, que cada abrazo sea un puerto seguro y que, finalmente, el derecho a ser amado sea la única frontera que nadie pueda cruzar.
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