La pregunta que más se repite en el valle del Guadalquivir no es si habrá inundaciones. Es cuándo empezar a evacuar a la población
Si hace dos años alguien nos hubiera dicho que hoy estaríamos deseando que dejara de llover, no lo habríamos creído. Pero la realidad siempre supera nuestras expectativas y, esta semana, está a punto de superar también los límites hidrológicos de sur y el oeste del país.
Y es que con el terreno ya saturado tras semanas de tormentas y más tormentas, AEMET avisa de lluvias “intensas y extraordinariamente persistentes” que pueden disparar crecidas, inundaciones y deslizamientos, además de viento fuerte y temporal marítimo.
No sabemos lo que nos viene encima.
¿Qué va a pasar? A nivel técnico, que la noche del martes al miércoles la llegada de la borrasca de alto impacto Leonardo (alimentada por una corriente de aire húmedo subtropical) iniciará un episodio de precipitaciones que pueden poner patas arriba todo el tercio peninsular y muchos puntos del oeste del país.
El punto negro está en Grazalema, la serranía de Ronda y el Estrecho del Gibraltar con hasta 250 mm de lluvia en 24 horas. A eso hay que sumar Sierra Nevada que, aunque recibirá unos 100 mm, la elevación de la cota de nieve puede provocar un deshielo masivo que ponga en en jaque toda la cuenca del Genil y los ríos de la fachada mediterránea.
En general, todo punto del sur orientado a barlovento y las zonas con realce orográfico son candidatos de recibir un impacto hidrometeorológico descomunal.
No es un hecho puntual. Sobre todo, porque sumando martes, miércoles y jueves se esperan más de 400 mm en puntos de las Béticas. A eso hay que sumar los más de 200mm en el alto Guadalquivir y los más de 100mm en la cuenca. Es decir, mucha agua. Algo que sumado a que «el suelo es arcilloso y su uso es agrícola«, hará que la filtración sea muy escasa.
Todo el valle del Guadalquivir de Córdoba para abajo está activando planes de desalojo porque el desbordamiento del río es un riesgo que no se puede obviar.
Más allá de las inundaciones. Porque sí, las inundaciones y desbordamientos son posiblemente el principal problema y las Confederaciones Hidrográficas trabajan a marchas forzadas para regular los niveles de cauces y embalses en previsión. No obstante, los problemas son muchos y los deslizamientos de tierras que pueden cortar carreteras, dañar edificios y destrozar infraestructuras básicas no son menores.
¿Por qué pasa esto? O, mejor dicho, ¿por qué va a pasar? Y es que la clave de todo esto es la combinación entre «ya ha llovido mucho» con «viene más». Cuando el suelo está cerca de saturación (y, ahora mismo, lo está), la lluvia extra se transforma casi automáticamente en escorrentía: los arroyos y barrancos crecen rápido y aumenta el riesgo de inundación incluso sin que sea necesaria una «tromba» puntual.
Aquí, por tanto, el problema no está tanto en el cielo (que también) como en la orografía. Veremos lluvias persistentes que acumularán cantidades enormes en pocas horas y la insuficiencia de las infraestructuras de drenaje harán el resto.
O sea, si tenemos que resumir todo lo que vamos a vivir en las próximas horas y días, la palabra precisa es «cuidado». Mucho cuidado.
Imagen | Weather Watcher








