Opinión

POR: EL HUSMEADOR

¡OTRA LLAMADA EN EL AIRE! SHEINBAUM Y TRUMP: ¿DIÁLOGO REAL O PURO TEATRO PARA LOS MEXICANOS?

¡Vaya, vaya, compatriotas! Justo cuando pensábamos que el 2026 nos daría un respiro, aquí viene otra llamada telefónica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump, ese dúo que parece salido de una telenovela política con más giros que el Río Bravo. Este jueves 29 de enero, mientras México lidia con sus problemas cotidianos –inflación, inseguridad y un TMEC que tiembla como gelatina–, los dos líderes se pusieron al teléfono por 40 minutos. Trump, fiel a su estilo bombástico, tuiteó en su Truth Social que fue una «conversación muy productiva» con la «líder maravillosa e inteligente» de México, enfocada en frontera, narcotráfico y comercio. Y hasta prometió «pronto volveremos a hablar» y «concertaremos reuniones en nuestros respectivos países». 

¡Suena bonito, ¿no? Pero del lado de Sheinbaum, como siempre, la comunicación es un laberinto: «productiva y cordial», dijo en su mañanera, con un saludo a Melania de por medio, y coincidencia en que «vamos muy bien» en seguridad. 

¿Por qué siempre parece que Trump dicta la narrativa y Sheinbaum solo responde con frases cortas y evasivas? ¿Es estrategia o debilidad? 

Recordemos: esta no es la primera vez. Apenas el 12 de enero, otra llamada de 15 minutos sobre lo mismo –narcotráfico, comercio–, y Sheinbaum tuvo que retrasar su mañanera para atenderla. 

Trump, con su ego inflado, elogia a Sheinbaum como si fuera su pupila favorita, pero ¿qué pasa detrás de cámaras? Los mexicanos sabemos que estas pláticas no son charlas de café: vienen cargadas de presiones. Trump, recién reelegido, ya anda revisando el TMEC –ese tratado que nos ata económicamente–, y no dudará en apretar tuercas si México no frena la migración o el fentanilo que, según él, cruza la frontera como agua. 

Sheinbaum, por su parte, insiste en el «diálogo coordinado», pero sus respuestas siempre suenan a defensa: «vamos bien», «trabajamos conjuntamente». 

¿Por qué no hay transparencia real? ¿Por qué no detalla qué concesiones se hacen o qué gana México? ¿Y qué podemos esperar los mexicanos de esto? Pues preparémonos para más tensiones. 

Primero, el comercio: la revisión del TMEC ya arrancó, y Trump podría exigir mas aranceles o cambios que afecten nuestras exportaciones –autos, maquilas, todo lo que sostiene millones de empleos. 

Segundo, seguridad y migración: Trump quiere muros, narcoterroristas, narcopoliticos y deportaciones masivas; Sheinbaum, cooperación sin humillaciones. 

Pero con el narcotráfico rampante, esperemos más operativos binacionales… o presiones para que México pague la factura. 

Tercero, reuniones bilaterales: Trump promete visitas mutuas, lo que podría ser una oportunidad para negociar, pero también un show mediático donde Sheinbaum termine a la defensiva. 

En fin, mexicanos, mientras Trump fanfarronea en redes y Sheinbaum mide palabras, nosotros pagamos los platos rotos. 

¿Diálogo productivo? Tal vez. ¿Beneficio real para el pueblo? Eso está por verse. 

¡Que no nos vendan humo! 

Sigamos exigiendo transparencia, porque en esta relación desigual, México no puede permitirse más concesiones a ciegas.

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