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Las excursiones escolares se han vuelto tan extremas para los profesores que en Galicia los colegios las están subcontratando

Para los alumnos suele ser el mejor momento del curso, pero si hablamos de profesores las excursiones son otra cosa: una carga extra de responsabilidad y dolores de cabeza. Tanta responsabilidad y tantos dolores de cabeza de hecho que hay docentes que directamente renuncian a participar en ellas. Al fin y al cabo un viaje al Prado, unos días de visita en Barcelona o incluso una semanita en Roma se vive de distinta forma si eres un chaval dispuesto a quemar la noche que un profesor con la misión de cuidar de una veintena de adolescentes.

Para algunos claustros ese panorama es tan desmotivador que están recurriendo a empresas especializadas. El objetivo: ‘externalizar’ los viajes escolares.

Un viaje, dos formas de vivirlo. Cada estudiante es un mundo. Los hay de ciencias y de letras, extrovertidos y tímidos, responsables y descerebrados… pero en lo que coinciden la gran mayoría es en cuál es el mejor momento del curso: las excursiones. Sobre todo las que pone el broche a la ESO o bachillerato, escapadas de varios días que implican pasar noches fuera de casa, salir de su región (puede incluso que del país) y saborear una dosis de libertad que normalmente no tienen en su día a día. Suena excitante… salvo que no seas el alumno, sino el profe.

Chang Duong Krfid Zqxws Unsplash

Ni regalado. Hace unos años Laura Gómez (Lauri Math Teacher), docente y tiktoker, publicó un vídeo que acumula casi 145.000 likes y 2.000 comentarios en el que contaba cómo es eso de irse de viaje escolar cuando te toca hacerlo desde el otro lado, el de los docentes que durante unos días ejercen de tutores-vigilantes noctunos. Y su mensaje es cuanto menos curioso: a los profesores esas escapadas les suelen salir gratis, pero aún así, pese a la oportunidad de pasar unos días de turismo en otro país, muchos huyen de esa responsabilidad como del fuego.

«¡Nos vamos de viaje gratis» ¿Sabes qué? No hay profesores que quieran irse de viajes de estudio. De hecho muchos viajes se han tenido que cancelar porque no había profesores que quisieran irse con ellos y, claro, si no hay profesores no hay viaje», revela la docente. La siguiente pregunta es obvia: ¿Por qué? ¿Por qué hay profesores que prefieren seguir con la rutina de las aulas antes que pasar unos días en París, Tenerife, Londres, Roma… con un grupo de estudiantes?

«Duermes entre poco y nada». La respuesta de Laura es bastante sencilla: donde los chavales ven días y días de diversión, libertad y juerga más o menos supervisada, los profesores ven a menudo otra cosa: «Es una responsabilidad tremenda irte al extranjero con un grupo de adolescentes, cada uno de su padre y de su madre. Se te ponen malos, les pasa cualquier cosa… Tú duermes entre poco y nada y encima tienes que estar pateando todo el día de un sitio a otro».

La influencer no es la única que ha hablado públicamente del tema. En 2024 lo hacía también a través de las páginas de La Voz de Galicia José Ramón Alonso de la Torre, profesor jubilado de Vilagarcía de Arousa. En un artículo sobre el tema explicaba que una cosa es acompañar a los alumnos en viajes culturales de un día y otra muy distinta irse con ellos a viajes de varias jornadas, a menudo a cientos de kilómetros de sus casas. «Los profesores se echan atrás, como ha sucedido en algún instituto arousano, porque saben que se la juegan», reconoce.

@laurimathteacher

Te irías de viaje de estudios?👩🏼‍🏫✌🏼🥵

♬ sonido original – ➗LauriMathTeacher➗

«¿Qué van a hacer?» «En la prensa suelen aparecer noticias sobre profesores acusados legalmente de dejación y abandono porque un alumno, al lanzarse por un tobogán a una piscina, se torció un brazo. O porque a otro lo atracaron en el paseo de Palma y le robaron el teléfono. ¿Y qué van a hacer los pobres docentes, prohibir que se bañen, acompañar a cada paseante?», se preguntaba Alonso. 

«No, no es fácil ir de excursión al frente de 50 muchachos y muchachas dispuestos a comerse el mundo, sobre todo el mundo de la noche». Alcohol, sustos, imprevistos, noches haciendo guardia en discotecas y los pasillos de los hoteles, encontronazos con alumnos de otros centros… Visto de esa forma, ¿quién querría echarse a la espalda esa enorme carga de responsabilidad extra?

Externalizando los viajes. Hasta aquí nada sorprendente. Lo que sí resulta curioso es lo que desvelaba ayer Faro de Vigo en una crónica que explica cómo algunos profesores de la comarca están rechazando irse de viaje con sus alumnos. Ante ese escenario y para evitar que los chavales se queden sin la experiencia, hay centros en los que directamente se está externalizando la función. ¿Qué significa eso? Que se celebran viajes, pero con docentes, sino con otros profesionales.

«Hace dos cursos tuvimos que llamar a una empresa para que viajara con los niños porque ningún profesor quería ir. Este año preferimos mantener solo las excursiones de 4º de la ESO. En tercero tendríamos que contar con la empresa y decidimos dejar de hacerlo», comenta a Faro Malores Villanueva, directora de un instituto de Vigo. El suyo no es el único centro que ha cubierto la falta de profesores voluntarios recurriendo a una empresa especializada.

«Normas bastante estrictas». Uno de estos negocios, Divertos, asegura que no es una práctica excepcional, sobre todo desde la pandemia. «Hay años que un mismo centro nos llama para varis salidas y otros curso que nada; y vuelven a llamarnos años después. Hay promociones más complejas que otras», comenta a Faro su responsable, Marivíc García. El servicio que presta no solo descarga de responsabilidad a los docentes. También marca el enfoque de los viajes.

«Tenemos normas bastante estrictas y aunque al principio protestan luego lo llevan bien. Saben que si no cumplen la consecuencia es perder el viaje», explica García antes de citar algunas pautas que dan a los jóvenes, como no usar móviles. Se crea un chat con las familias para que haya una comunicación por esa vía. 

Las salidas también quedan cubiertas tanto por el seguro del instituto como por el de la propia empresa. Por supuesto, eso no quiere decir que haya docentes que siguen disfrutando de los viajes con sus alumnos. Incluida la propia Laura: «Yo la verdad es que me lo paso muy bien, disfruto muchísimo con ello». 

Imágenes | Ussama Azam (Unsplash) y Chang Duom (Unsplash)

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