Europa tiene un plan para la próxima guerra en el continente: literalmente, cerrarle las puertas del espacio a EEUU
Durante décadas, la seguridad europea ha descansado en infraestructuras críticas controladas desde Estados Unidos. Pero con la guerra de vuelta al continente y las comunicaciones espaciales convertidas en un activo militar decisivo, Alemania empieza a asumir que no puede permitirse depender de Elon Musk ni de Washington para algo tan básico como hablar y combatir en caso de conflicto.
Un “Starlink militar”. Rheinmetall y OHB mantienen conversaciones preliminares para presentar una oferta conjunta destinada a crear una red de comunicaciones por satélite en órbita baja para la Bundeswehr, un sistema que en Berlín ya se describe abiertamente como un “Starlink para el ejército alemán”.
La iniciativa aspira a captar parte del ambicioso plan alemán de invertir 35.000 millones de euros en tecnología espacial militar, con el objetivo de dotarse de una infraestructura segura, soberana y específicamente diseñada para uso militar, reduciendo la dependencia de servicios estadounidenses como Starlink, propiedad de SpaceX.
Soberanía tecnológica. El trasfondo del proyecto será uno de los grandes temas de este 2026, y es tanto estratégico como político, ya que la guerra en Ucrania ha demostrado hasta qué punto las comunicaciones vía satélite en órbita baja pueden resultar decisivas cuando las redes terrestres son destruidas o degradadas.
Aunque Starlink (y su versión militar Starshield) se convirtió en un activo clave para Kiev, muchos países europeos desconfían de basar capacidades críticas en un proveedor privado extranjero, lo que ha acelerado los planes para construir redes nacionales o europeas bajo control estatal.
El peso de Alemania. Con este programa, Alemania aspira a convertirse en el tercer mayor inversor mundial en tecnología espacial, solo por detrás de Estados Unidos y China, según la consultora Novaspace.
Las autoridades militares alemanas ya han definido las especificaciones técnicas y preparan la licitación, priorizando la cobertura del flanco oriental de la OTAN, donde Berlín despliega una brigada permanente de 5.000 soldados en Lituania como parte de su refuerzo defensivo.
Del blindado al espacio. Tradicionalmente asociada a tanques, artillería y munición, Rheinmetall está ampliando rápidamente su presencia en nuevos dominios al calor del rearme alemán.
A finales del año pasado obtuvo su primer gran contrato espacial, de hasta 2.000 millones de euros, para desarrollar junto a Iceye una constelación de satélites de radar capaces de operar de noche y con mal tiempo, lo que la sitúa en una posición sólida para aspirar ahora a un sistema de comunicaciones militares en órbita baja.
OHB y la oportunidad. Para OHB, tercer mayor fabricante europeo de satélites y proveedor del sistema de navegación Galileo, el proyecto representa una ocasión clave para reforzar su negocio militar. La empresa afronta la posible creación de un gigante espacial europeo fruto de la fusión de las divisiones de Airbus, Thales y Leonardo, una operación que su consejero delegado considera potencialmente anticompetitiva y que podría dejar a OHB en desventaja si no amplía su escala y capacidades.
Mercado en ebullición. El simple anuncio de las conversaciones ha disparado la cotización de OHB, reflejando hasta qué punto el sector percibe el gasto militar espacial alemán como un catalizador de oportunidades.
Dicho esto, el proyecto aún se encuentra en una fase temprana, sin comentarios oficiales de las empresas ni del ministerio de Defensa, y se enmarca en una competencia creciente por contratos multimillonarios que definirán quién controla las futuras infraestructuras críticas de comunicaciones militares en Europa.
Imagen | Support Forces of Ukraine Command
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