La cantidad de nuevas aplicaciones que llegan a la App Store se ha disparado. Tenemos un culpable: el "vibe coding"

La llegada de herramientas basadas en inteligencia artificial generativa ha provocado una auténtica explosión en las tiendas de aplicaciones móviles, sobre todo desde que contamos con entornos de desarrollo con IA que nos permiten crear y desplegar aplicaciones sin necesidad de saber de programación.
Según datos del fondo de capital de riesgo Andreessen Horowitz (a16z), las nuevas apps lanzadas en la App Store de iOS en Estados Unidos aumentaron un 60% interanual en diciembre, tras permanecer prácticamente estancadas durante los tres años anteriores. El crecimiento interanual acumulado en los últimos doce meses alcanza el 24%. El responsable tiene nombre: el «vibe coding«, esa manera de programar en la que la IA hace gran parte del trabajo.
Lo que está pasando. 2025 ha sido el año en el que la “programación por sensaciones” ha explotado. Y es que en entornos de ‘programación agéntica’ o de vibe coding, basta con explicarle a una herramienta de IA qué aplicación necesitas y la máquina se encarga de escribir el código. Plataformas como Cursor, Bolt, Google AI Studio, Claude Code o V0 han democratizado la creación de apps hasta el punto de que cualquier persona con una idea puede convertirla en un prototipo funcional sin escribir una sola línea de código.
Esto abre muchas puertas, ya que miles de nuevos desarrolladores sin formación técnica están publicando aplicaciones en las tiendas. Eso también es un problema.
Volviendo a 2008. Como señala a16z, la situación evoca los primeros días del iPhone, cuando Apple lanzó su SDK y en cuestión de meses pasó de 500 aplicaciones a descargas que superaban los 1.000 millones. Aquel ecosistema acabó generando cientos de miles de millones de dólares en ingresos. Aquí el fenómeno es aún más apabullante, ya que la creación de aplicaciones deja de estar ‘limitada’ a desarrolladores con experiencia, lo que hace que en una tarde podamos crear cualquier app sencilla, siempre y cuando sepamos qué pedirle a la IA.

Imagen: a16z
El problema. Las cosas claras: en una frase no vas a poder crear una compleja aplicación. Y ya nos lo decía Miguel Ángel Durán, ingeniero de software conocido como midudev, en marzo del año pasado: «no te pienses que con decirle algo sin saber nada de programación te va a dar el próximo Airbnb».
Tal y como mencionaba mi compañero Javier Pastor hace un tiempo, el caso de Leo, un usuario que creó una plataforma SaaS completa con vibe coding y consiguió incluso clientes de pago, ilustra perfectamente los riesgos, ya que dos días después de presumir de su logro, tuvo que pedir ayuda porque su app mostraba claves públicas de API, tenía un muro de pago fácil de saltarse y colapsaba su base de datos por errores básicos de programación.
La calidad importa. «Se pueden hacer cosas muy básicas. Nosotros hemos probado Cursor, Bolt, etc., y se llega a un nivel que uno puede pensar que es avanzado, pero en realidad lo que suele pasar es que están clonando un repositorio de Github y cambiándole los colores», nos contaba hace un tiempo Daniel Ávila, cofundador de CodeGPT.
Existe una inundación de aplicaciones de baja calidad, mucho más que antes, dado que ahora mucha más gente sin experiencia puede publicarlas fácilmente en cualquier tienda de aplicaciones. Y el problema está en que muchas de estas aplicaciones no llegan ni al nivel de prototipo, siendo productos sin terminar que funcionan superficialmente y que luego acaban acumulando todo tipo de errores técnicos. Peor aún si la app cuenta con un muro de pago.
Entre el optimismo y cautela. «El vibe coding es súper interesante para extender el prototipado de ideas y empoderar a la gente», nos explicaba el año pasado Nerea Luis, doctora en ciencias de la computación. Pero también reconoce que «tiene riesgos» porque completar estos proyectos requiere conocimientos que ni el usuario ni la IA poseen. Por otra parte, Omar Pera, Chief Product Officer de Freepik, era más optimista: «a los ingenieros top el vibe coding les convierte en ingenieros 2x o 3x».
¿Democratiza el acceso al desarrollo de aplicaciones? Sí, desde luego. El problema viene cuando la aplicación generada por IA de alguien sin experiencia pasa de un proyecto para aprender, como pasatiempo, o como desarrollo de app para uso propio, a un proyecto que abarque más ambición y que busque captar muchos clientes.
Imagen de portada | James Yarema








