Ultimas Noticias

Durante siglos Alemania ha presumido de tener la cerveza de abadía más antigua del mundo. La crisis del alcohol ha obligado a venderla

Alemania es la cuna del Oktoberfest, la lager, la santa Hildegarda de Bingen y cientos y cientos de bodegas artesanales consagradas a la cerveza. El refrescante líquido ambarino no pasa sin embargo por su mejor momento allí. A medida que los jóvenes pierden interés por la bebida y cae el consumo per cápita nacional de cerveza, Alemania se encuentra con noticias como la que ha sacudido el sector en este inicio de 2026: la cervecería monástica más antigua del mundo, todo un icono de 976 años, acaba de venderse asfixiada por el contexto económico.

Parece una simple venta, pero dice mucho de la industria.

¿Qué ha pasado? Que Alemania se prepara para una de esas transacción empresariales que, por su enorme valor simbólico, trascienden las páginas de la prensa salmón para hablarnos de los cambios culturales y sociales de un país. La cervecera bávara Schneider Weisse acaba de llegar a un acuerdo para hacerse con las marcas Bischofshof y Weltenburger, ligadas a Bischofshof GmbH & Co.

Dicho así podría parecer un simple trámite comercial, material para el BORME germano, pero es que el acuerdo implica que Schneider Weisse se haga cargo de la cervecería de la abadía de Weltenburg y eso sí es algo fuera de lo común. ¿El motivo? La historia cervecera del monasterio se remonta al 1050, con lo que se considera la cervecera abacial más antigua, aunque si hablamos de cerveza en general hay otra anterior en Weihenstephan (Freising), elaborada  desde 1040.

e

¿Qué han acordado? Lo cierto es que no han trascendido demasiados detalles. Por ejemplo las empresas no han querido airear a cuánto ascenderá la operación. Lo que sí han deslizado es que el acuerdo se hará efectivo en enero de 2027 y que Scheneider Weisse seguirá operando la cervecería de la abadía de Weltenburg. 

No solo eso. También asumirá la parte logística de la Bischofshof, que incluye 21 empleados. Parte del negocio, situado en Ratisbona, cerrará a finales de este año y la idea es que a medio plazo la producción de las diferentes marcas se concentre en la sede que ya tiene Schneider Weisse en Kelheim y la abadía de Weltenburg.

¿Son empresas importantes? Como mínimo son empresas con solera. Aunque la cerveza de la abadía de Weltenburg destaca en el panorama mundial por su larga historia, que puede remontarse al 1050, en realidad los tres nombres implicados en el acuerdo gozan de una larga tradición. La cervecera Bischofshof se fundó a mediados del XVII en Ratisbona y lleva encargándose de la producción de Weltenburg desde 1973. En cuanto a la casa Schneider Weisse, con sede en Kelheim, se puso en marcha hace también más de un siglo y medio, en 1872.

«Nuestro objetivo es crear una cartera de marcas tradicionales. Combinamos nuestra tradición cervecera de más de 150 años con los casi 380 de historia de la marca Bischofshof y la tradición cervecera de la fábrica de cerveza monástica más antigua del mundo, que se remonta al 1050», celebra Georg Schneider, director general de Schneider Weisse. «Esto crea una gama de cervezas impregnada de historia y tradición, una oferta única de un único proveedor a nivel mundial».

¿Por qué es importante? Weltenburg es lo suficientemente relevante como para que cualquier operación que le afecta genere interés, pero si esta operación ha despertado expectación (incluso más allá de Alemania) es por su contexto. 

Las compañías reconocen que la maniobra intenta adaptarse a «la continua debilidad» del mercado cervecero germano. «La realidad es que, por nuestra cuenta y a pesar de todos nuestros esfuerzos y las medidas adoptadas en los últimos meses, ya no resultaba viable a nivel económico seguir operando las marcas», reconoce Till Hedrich, el director general de la firma Bischofshof y Weltenburger. «La evolución del mercado nos ha marcado demasiado».

Hedrich también ha defendido que la operación con Schneider, una firma con sede en Kelheim (Baviera) es la más ventajosa para la secular bodega abadiense. «La inminente amenaza de un cierre total o desmantelamiento por parte de un inversor sin conexión con la región ni con su historia puede evitarse con la ‘solución bávara’ que se está implementando con Schneider Weisse».

¿Tanto ha cambiado el mercado? Eso parece. Desde el propio colectivo se habla de una «drástica caída de ventas» de las cervecerías alemanas en el país. El programa BR24 recuerda que solo en los últimos diez años, la industria cervecera alemana ha perdido casi 14 millones de hectolitros, casi el 14% de sus ventas. 

Y aunque la foto completa es algo más compleja (los últimos datos del sector bávaro no son malos), la tendencia general dista mucho de ser la ideal para la industria en su propio hogar. Si a comienzos de los 80 el consumo per cápita en el país rondaba los 145,9 litros de cerveza, ahora mismo está por debajo de 90.

¿Hay más datos? Sí. Hace dos años el periodista berlinés Nicholas Potter deslizaba uno interesante en The Guardian. «El descenso se aprecia en el propio Oktoberfest. En 2019 6,3 millones de visitantes bebieron 7,3 millones de litros. El año pasado la asistencia fue de unas 7,2 millones de personas, cifra récord, pero consumieron tan solo 6,5 millones de litros». Como telón de fondo, la caída del consumo, el aumento de la producción de cerveza sin alcohol y la pérdida de interés de los integrantes de la generación Z por la cerveza o el vino.

En abril la cadena Deursche Welle aportaba otra pincelada que completa el cuadro. No es solo que el consumo de cerveza germana haya caído en el propio país, es que tampoco las ventas al extranjero han evolucionado como le gustaría a la industria. Según los datos de Destatis, en 2024 se exportaron 1.450 millones de litros de cerveza alemana, sensiblemente por debajo de las 1.540 de 2014.

Imágenes | Bernt Rostad (Flickr) 1 y 2 y Frank Mago (Flickr)

En Xataka | Si el sector del alcohol creía tener un problema con la Gen Z es porque no vio su stock: 22.000 millones en botellas que nadie quiere

source

Mostrar más
Mira también
Cerrar
Botón volver arriba