Malas noticias, Mr. Wonderful tenía razón: los pensamientos positivos pueden "hackear" tu cerebro y mejorar tu inmunidad
Durante décadas, la ciencia ha observado de reojo el famoso efecto placebo con los medicamentos. Sabemos que existe, sabemos que funciona, pero el cómo exacto siempre ha tenido zonas grises que nos han impedido explotarlo al máximo. Es tal su presencia que en los estudios científicos se debe tener muy presente para poder evitar su sesgo.
Descubriéndolo. Ahora, un estudio publicado recientemente en Nature Medicine acaba de arrojar luz sobre este mecanismo, y la conclusión es fascinante: entrenar tu cerebro para tener expectativas positivas puede potenciar físicamente la respuesta inmunitaria. Algo que puede provocar que un fármaco o una vacuna pueda funcionar con una gran eficacia gracias a tener un ‘pensamiento positivo’.
Y es que un equipo de investigadores liderado por Nitzan Lubianiker ha demostrado que existe una conexión biológica directa entre el sistema de recompensa del cerebro y la capacidad del cuerpo para generar anticuerpos tras una vacuna.
Un entrenamiento. El experimento, que parece sacado de una novela de ciencia ficción blanca, reclutó a 85 participantes sanos. El objetivo no era darles fármacos, sino someterlos a sesiones de neurofeedback mediante resonancia magnética funcional. Es decir, activar una parte de su cerebro para poder generar una respuesta orgánica.
En concreto la meta está en activar el Área Tegmental Ventral (VTA), una región profunda del cerebro clave en el circuito de recompensa y la motivación. La misma que se ‘enciende’ cuando comemos algo muy rico o recibimos un ‘like’ en el último reel publicado. De esta manera, durante cuatro sesiones los participantes aprendieron a aumentar la actividad de esta zona evocando recuerdos agradables o estrategias mentales positivas. Literalmente se inundaron de frases de Mr. Wonderful.
Una vacuna. Tras hacer este entrenamiento con el cerebro para activar la zona de recompensa, los participantes recibieron una vacuna contra la hepatitis B. El objetivo que tenían los investigadores era ver si haber recibido una buena motivación previa con pensamientos positivos tenía influencia en la eficacia de la vacuna.
El resultado. Una semana después de haber recibido la vacuna los análisis de sangre revelaron un dato clave: aquellos sujetos que lograron una mayor activación de la VTA mostraron niveles más altos de anticuerpos. Es decir, habían desarrollado una mayor respuesta del organismo contra el virus. Algo que ofrecería una mejor resistencia en el caso de estar expuesto al virus de la hepatitis B.
Un eslabón perdido. Lo que este estudio pone sobre la mesa es evidencia sólida para la psiconeuroinmunología. No es magia, es biología: los circuitos de recompensa del cerebro parecen tener una «línea directa» con el sistema inmune que hasta ahora no habíamos tenido controladas.
Ignacio J. Molina Pineda, catedrático de Inmunología en la Universidad de Granada, destaca la importancia del hallazgo al señalar que demuestra cómo las expectativas positivas modulan la potencia inmunitaria. Es la otra cara de la moneda del efecto nocebo, algo que ya vimos durante los ensayos de las vacunas COVID-19, donde el miedo a los efectos secundarios provocaba síntomas reales en pacientes que solo habían recibido agua salina.
Pero hay letra pequeña. Aunque en este estudio hubo una correlación entre la activación cerebral y la presencia de más anticuerpos, no hubo grandes diferencias en el promedio total de concentraciones de anticuerpos entre el grupo entrenado y el de control.
Hay que tener en cuenta que los anticuerpos solo se midieron una semana después, haciendo que no sepamos si esta ‘superprotección’ dura meses o años. Algo que se suma también a una muestra muy pequeña de 85 personas que podría requerir replicar el estudio a gran escala.
Las futuras aplicaciones. Esto es sin duda lo más importante que podemos pensar con estos resultados. Y es que si se acaba confirmando podríamos estar ante el nacimiento de terapias complementarias donde, antes de un tratamiento inmunológico o una vacunación importante, el paciente pase por un breve entrenamiento mental para maximizar la eficacia del fármaco.
Imágenes | Robina Weermeijer Tim Mossholder








