El secreto por el que tu cable USB-C carga lento está dentro del propio cable: un chip microscópico llamado e-Marker

Hay un pequeño y destacable chip en nuestros cables USB-C. Se trata del llamado «e-Marker», que es especialmente importante. La razón es simple: cuando conectamos un cable a un dispositivo, es el responsable de indicar a esos dispositivos si el cable soporta más o menos velocidad de transmisión o de carga, por ejemplo.
El caos del USB-C es un poco menos caos. Los conectores USB-C dominan completamente el mercado, sobre todo tras la normativa europea que obliga a usarlos para cargar móviles y otros dispositivos. Aunque se han convertido en la navaja suiza de la conexión de todo tipo de dispositivos y periféricos, no es fácil saber qué podemos hacer con un cable cuando lo conectamos a nuestro móvil o portátil, por ejemplo. Y ahí es donde entra el chip e-Marker (Electronically Marked ID chip), un componente fundamental aunque invisible de la conectividad de nuestros dispositivos.
Un chip para identificarlo todo. La especificación oficial del estándar USB-C indica claramente la misión de este chip, que se encarga de mostrar qué capacidades tiene el cable en cuestión. El documento en el que se habla de este chip es el dedicado a USB Power Delivery, la función de entrega de energía a través de estos cables. En concreto, los datos de identificación incluyen:
- Fabricante y modelo del cable.
- Protocolo de señalización: que indica la velocidad de transmisión máxima, es decir, si se trata de un cable con soporte USB 2.0, o bien USB 3.2 de una u otra generación (Gen 1, Gen 2, etc).
- Construcción activa (en cables largos puede haber chips que regeneran señal de datos para actuar como una especie de repetidores) o pasiva (no alteran la señal de datos).
- Cuánta energía consume el pin VCONN (destinado a alimentar accesorios)
- Si el cable puede soportar 3A (estándar) o 5A (necesario para potencias de 100 W a 240 W).
- Latencia (retardo de la señal a través del cable).
- Direccionalidad RX/TX (cómo están configurados los pares de cables de alta velocidad).
- SOP Controller Mode: si el controlador del cable se puede comunicar de forma independiente con el cargador o el dispositivo
- Versión del hardware/firmware.

Uno de los apartados de la especificación USB Power Delivery en la que se habla de este chip. Fuente: USB.org
Un mecanismo de seguridad activa. El e-Marker no solo es oficial, sino que es parte obligatoria de la especificación USB Power Delivery (USB-PD) dictada por el USB Implementers Forum (USB-IF). Este chip actúa como un mecanismo de seguridad activa, y durante la fase de negociación de energía, el chip le dice al cargador «soy un cable certificado para soportar hasta 100 W» (por ejemplo). Si el cargador no recibe esa confirmación digital, asumirá que el cable es básico y barato, restringiendo el flujo de energía o de transmisión de datos.
¿Tu móvil carga lento o la transferencia va a pedales? De hecho, si un cable USB-C no tiene chip e-Marker, la mayoría de controladores del dispositivo lo tratarán automáticamente como un cable USB 2.0. Eso significa que aunque el cable físicamente sea capaz de más, la velocidad se limitará a 480 Mbps como máximo, y la carga también será más lenta. Con 3A se puede llegar a 60 W a 20 V, así que aun así este apartado no se ve tan afectado y sí depende también de la capacidad de carga del cargador.
Los carriles. Los cables de alta velocidad (USB 3.2, USB4, Thunderbolt) tienen múltiples pares de hilos de cobre diseñados para transmitir datos en paralelo. El e-Marker le dice al dispositivo «tengo todos los hilos necesarios para activar el modo de doble carril». Si esa confirmación no llega, de nuevo la velocidad de transferencia se ve limitada.
El e-Marker en cables largos. Otra de las funciones del e-Marker, como decíamos, es la identificar la longitud del cable. En altas velocidades de transmisión la señal se degrada muy rápido, y el e-Marker se encarga de avisar, lo que permite que el dispositivo (el móvil, el ordenador) ajuste la potencia de la señal para compensar potenciales pérdidas de datos.
Soporte de modos alternativos de vídeo. Otra de las opciones que habilita este chip es la de indicar qué estándares de conexión de vídeo soporta el cable USB-C en cuestión, y si por ejemplo tiene el ancho de banda necesario para resoluciones 4K u 8K.

Existen «lectores» de la información proporcionada por el chip e-Marker, aunque no son baratos: este de ChargerLAB cuesta unos 140 euros.
Dos pines clave. El «cerebro» de un conector USB-C se encuentra en dos pines específicos conocidos como el canal de configuración (CC). Estos pines (CC1 y CC2) permiten por ejemplo detectar la orientación o reversibilidad. Como el conector es reversible, el dispositivo necesita saber de qué lado has insertado el cable para activar los pines de datos adecuados (TX/RX). Al conectarlo se identificará el lado, y en base a eso se conmutan el resto de los pines para la transmisión. El otro pin del canal de configuración se convierte en Vconn para alimentar el chip e-Marker.









