POR: EL HUSMEADOR

Corrupción en la Compra de Medicamentos: Un Sistema que Falla a los Mexicanos
En un país donde la corrupción se ha convertido en un cáncer endémico, el caso de la Compra Consolidada de Medicamentos 2025-2026 expone, una vez más, la ineficacia del Gobierno federal para erradicar prácticas que atentan contra el erario y, peor aún, contra la salud pública. La inhabilitación de Biomics Lab en abril de 2025 por irregularidades graves como sobreprecios, falsificación de documentos y registros sanitarios inválidos no ha sido más que un gesto cosmético. A pesar del veto impuesto por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno (SABG), esta empresa ha evadido las sanciones a través de una firma hermana, Servicios Empresariales Blanroj, que ha acumulado contratos por casi 350 millones de pesos en adjudicaciones directas. ¿Dónde está el rigor? La SABG, bajo el mando de Raquel Buenrostro, presume avances en investigaciones a 59 farmacéuticas, con 17 ya sancionadas y multas por 20 millones de pesos, pero estos números palidecen ante la realidad: la corrupción persiste porque el sistema permite bypasses evidentes, como el uso de «interpuestas personas» que comparten socios y representantes legales. La falta de rigor no es un mero descuido administrativo; es una negligencia criminal que se traduce en consecuencias devastadoras para la población. Mientras el Gobierno celebra «ahorros» de 30 mil millones de pesos y un avance del 97.6% en piezas adjudicadas a enero de 2026, la verdad es que solo el 50.5% de las claves de medicamentos han sido adjudicadas, dejando 1,026 desiertas por falta de ofertas o precios exorbitantes. Esto ha generado desabastos crónicos en instituciones como el IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar, donde pacientes con cáncer, VIH y enfermedades crónicas enfrentan interrupciones en tratamientos vitales. Familias enteras asumen costos privados exorbitantes o, peor, ven deteriorarse la salud de sus seres queridos por la ausencia de fármacos oncológicos y crónicos. La Secretaría de Salud (SS), coordinada con Birmex, admite retrasos logísticos, pero minimiza el impacto, ignorando denuncias de organizaciones civiles que alertan sobre muertes prevenibles y exacerbación de desigualdades sociales. En un México donde el acceso a la salud es un derecho constitucional, estos fallos no son errores; son violaciones sistemáticas que priorizan la opacidad sobre la vida humana. El modelo centralizado en Birmex, heredado de sexenios anteriores pero perpetuado sin reformas sustantivas, fomenta ineficiencias y oportunidades de corrupción. Filtraciones internas, cancelaciones parciales y la reposición de procedimientos por sobrecostos de 13 mil millones de pesos en 175 claves demuestran que las lecciones del pasado no se han aprendido. Las investigaciones penales inminentes contra Biomics y exfuncionarios de Birmex podrían derivar en inhabilitaciones adicionales y procesos ante la Fiscalía General de la República, pero ¿cuándo veremos consecuencias reales? Hasta ahora, no hay pérdidas económicas materializadas, según el Gobierno, pero, y los costos indirectos compras de emergencia más caras, litigios y erosión de la confianza pública se acumulan, amenazando con escándalos mayores en la próxima compra de 2027-2028, valuada en 485 mil millones de pesos. Es imperativo demandar una rendición de cuentas genuina, no más anuncios triunfalistas en conferencias mañaneras, sino reformas concretas como la descentralización de las compras y mayor transparencia en la vigilancia de contratos. De lo contrario, la corrupción en el sector salud seguirá cobrando vidas, mientras el Gobierno se limita a parches que no curan la herida profunda de un sistema fallido.







