Telecinco renegó de Vasile para crear algo nuevo: cuatro años después vive la mayor crisis de audiencia de su historia
Telecinco ha perdido el rumbo.
Desde la desaparición de Sálvame de su parrilla y el cierre definitivo de la era Vasile, la cadena parece que se ha quedado en tierra de nadie. La idea inicial en verano de 2023 era clara: Ana Rosa se adueñaría de las tardes de esa audiencia que quedaba huérfana sin el cortijo de Jorge Javier. En cambio, ese fue el primer batacazo y lo que desencadenó en que, ante las más que discretas audiencias, la presentadora volviera a su zona de confort, recuperando el espacio matinal. A partir de ahí, la situación no hizo más que empeorar.
Con Joaquín Prat convertido en la moneda de cambio de la cadena, la apuesta por nuevos concursos y un fin de semana que, pese a un rebranding constante (‘Viva la Vida’, ‘Ya es Verano’, ‘Fiesta’…) pertenece de manera vitalicia a Emma García, los datos siguen sin remontar; de hecho, ni siquiera ha funcionado la nueva etapa de sus telediarios comandada por alguien asentadísimo en ese espacio dentro de TVE, como es Carlos Franganillo.
Los números dejan ver lo poco beneficioso del cambio de dirección y ese relevo de la cúpula de Mediaset. Y es que, no solo los nuevos consejeros delegados han sido incapaces de darle la vuelta a la situación, si no que, paradójicamente, lo único que sostiene la cadena es la herencia Vasile. Las audiencias son claras: a Telecinco le cuesta pasar del 10% del share diario y lleva cuatro años en regresión, con un mínimo mensual histórico del 8% en agosto de 2025.
¿Qué está pasando?
Vasile sigue manteniendo a flote Mediaset
Si hacemos un repaso de lo que ha definido Mediaset a través de sus buques insignia nos podemos hacer a la idea del tipo de programación que la audiencia quiere y espera de la cadena, además de su enfoque editorial.
En la etapa de Valerio Lazarov las ‘Mama Chicho’ lideraron; Maurizio Carlotti será recordado por impulsar series como ‘Médico de Familia’ o formatos icónicos como ‘Crónicas Marcianas’; y en la etapa Vasile recordamos esa esencia ‘Sálvame’. Sin embargo, por lo que destacó su gestión de contenidos fue en la apuesta decidida por la telerrealidad y el contenido circular, una jugada que sin duda fue clave para el éxito de la cadena.

Los concursantes de la última edición de GH.
‘Gran Hermano’, ‘Hotel Glam’, ‘La Granja’, ‘Supervivientes’… La elección de este tipo de formato pudo parecer en su momento una maniobra arriesgada para impulsar la audiencia, pero lo cierto es que la participación activa del público, su implicación en las tramas personales de los concursantes y la enorme cantidad de contenidos asociados que no hacían más que regurgitar los realities (debates, tertulias, conexiones 24 horas…) lograron mantener enganchada y en vilo a una audiencia tremendamente entregada a la telerrealidad.
Puede que el concepto reality se fuera alejando del formato clásico de concurso, pero su esencia permaneció intacta y se consolidó durante años como motor de la cadena. ‘Mujeres y Hombres y Viceversa’ o ‘Sálvame’ no dejaban de ser, en el fondo, una versión 2.0 de telerrealidad. Para comprender y estar al día de los cameos, las acusaciones cruzadas y las tramas melodramáticas era imprescindible seguir los distintos espacios repartidos a lo largo de la parrilla, donde los concursantes, periodistas y colaboradores formaban parte del mismo entramado, lo que terminó por construir un público extraordinariamente fiel.
Ahora nos encontramos en pleno 2025 y tras la debacle en audiencias y los fútiles intentos por remontar el share, mientras la nueva dirección pretende dar más que carpetazo a la etapa Vasile, lo único que parece seguir funcionando como reclamo para el público es ‘La isla de las tentaciones’. Un formato que no deja de ser la evolución natural de la telerrealidad primigenia de Telecinco, más actual y orientada al público joven, aunque conservando intacta la filosofía de entretenimiento y controversia que definió la era Vasile.
Y no se trata de un caso aislado: el otro espacio que mantiene cifras aceptables en la cadena es ‘De Viernes’, show que quiere aparentar un tono más blanco y moderado pero que no deja de ser otra variante de los programas de corazón que históricamente siempre triunfaron en Telecinco durante el reinado de Paolo Vasile, como Salsa Rosa o Sálvame Deluxe.
¿La revolución era esto?
Por lo tanto, todo parece indicar que cuanto más borrón y cuenta nueva quieren hacer, más necesitan recurrir a los fantasmas del pasado. Como huida hacia adelante quisieron confiar en un formato como ‘Gran Hermano‘ pero esto no hizo más que evidenciar la carencia clave: tenemos a una Mediaset sin alma.
Ya no existe una sinergia de programas con el mismo zeitgeist que en su día aportaba, por ejemplo, ‘Sálvame’. Sin ese ecosistema transversal que se nutría de esa telerrealidad resulta muy complicado que un formato como Gran Hermano vuelva a tener el éxito de antaño. Los contenidos aparecen demasiado dispersos, sin un hilo conductor claro y, así, la parrilla carece de cohesión.
Parece que la solución e innovación que plantea la nueva dirección se sustenta en decisiones que van de mal en peor. Cuando el debate de ‘La isla de las tentaciones’ (recordemos: su programa estrella con tres (!) emisiones semanales), es relegado a la plataforma ‘Mediaset Infinity’ y por el contrario, se empeñan en emitir en abierto el debate de un programa que daba sus últimos coletazos como ‘Gran Hermano’ hacen que al espectador tampoco le haya sorprendido esa “repentina” cancelación del formato con una final express.
La combinación de un programa desgastado, una competencia cada vez más fuerte, cambios en hábitos de consumo, la discutible selección de concursantes anónimos y una programación fragmentada ha sentenciado a una edición de Gran Hermano con datos que no llegan al 10% de share, y confirmando que el reality emblemático ya no conecta con la audiencia como antes; entrando además en directo contraste con los estupendos datos de ‘La isla de las tentaciones’; un formato más fresco, viral e intenso que interpela al espectador.

Solo ‘La isla de las tentaciones’ salva los muebles.
Mediaset no tiene más que analizar cómo es posible que un formato como ‘La casa de los gemelos’ le haya comido la tostada a su edición de GH; parte de su público objetivo se ha mudado a este reality hardcore adaptado a los hábitos de consumo actual, con concursantes en situaciones límite, absurdas y rozando lo sórdido, pero que ha conseguido enganchar y servir como imán para fidelizar audiencia. Con datos inflados o no, la conversación sobre este programa es continua y eso es algo que habría venido de maravilla a ‘Gran Hermano’, que prácticamente ha pasado desapercibido en los timelines de los usuarios de redes sociales.
Da la sensación de que la cadena va continuamente a tientas y no asume riesgos reales como sí ocurría anteriormente. Emular la valentía de años atrás, desde luego, nada tiene que ver con que tu plan maestro para cautivar a la audiencia sea cancelar un concurso que nunca despegó, retomar otro como ‘El precio justo’ al que la definición de anticuado se le queda corto o mantener inalterable la presencia de Emma Garcia los fines de semana.
Lo que está claro y demuestra la historia de la cadena es que, lo que mejor funciona es (orquestado o no) el exceso emocional, alguien desgañitándose por amor o las historias intensas. Por eso, desde aquel icónico “Quien me pone la pierna encima para que no levante cabeza” de hace 25 años, hasta el “Por favor Montoya, vuelve” o a Almudena rota de dolor viendo imágenes de su pareja siéndole infiel al ritmo de ‘La Perla’ en 2025, son fórmulas que siempre van a funcionar a Mediaset. A diferencia de cambiar la franja horaria de un concurso irrelevante o ponerle un nombre nuevo a un programa de Ana Rosa o Emma García.








