Toluca

Parquímetros “no recaudatorios”: el discurso oficial frente a la realidad en Toluca

 Resulta difícil sostener que un sistema de parquímetros, además concesionado a particulares, no tenga un objetivo económico. La experiencia en otras ciudades demuestra que estos esquemas priorizan la rentabilidad del concesionario y la captación de recursos, no necesariamente el beneficio directo a la ciudadanía.

Si no se trata de recaudar, ¿por qué entregar el control del estacionamiento en la vía pública a una empresa privada? ¿Qué porcentaje de lo cobrado quedará realmente para el municipio y cuánto para el concesionario?

FIRR

Toluca, Estado de México, 7 de enero de 2026. Mientras el presidente municipal de Toluca, Ricardo Moreno, insiste en que la instalación de parquímetros concesionados no tendrá fines recaudatorios, la medida despierta serias dudas entre la población, que percibe en este anuncio un nuevo golpe a su economía y una contradicción evidente en el discurso oficial.

Durante la conferencia de prensa en la que el alcalde respaldó el programa Hoy No Circula presentado como una acción para proteger la salud y mejorar la calidad del aire, también anunció la colocación de parquímetros en zonas específicas de la ciudad, bajo el argumento de “ordenamiento vial” y con la promesa de que los recursos obtenidos se destinarán a la rehabilitación de banquetas con accesibilidad universal. Sin embargo, el planteamiento deja más preguntas que respuestas.

¿Si no es recaudatorio, entonces cuál es el fin?, resulta difícil sostener que un sistema de parquímetros, además concesionado a particulares, no tenga un objetivo económico. La experiencia en otras ciudades demuestra que estos esquemas priorizan la rentabilidad del concesionario y la captación de recursos, no necesariamente el beneficio directo a la ciudadanía.

Si no se trata de recaudar, ¿por qué entregar el control del estacionamiento en la vía pública a una empresa privada? ¿Qué porcentaje de lo cobrado quedará realmente para el municipio y cuánto para el concesionario?

Falta de seguridad y escasez de policías, a esta contradicción se suma un problema grave: la falta de elementos policíacos. El propio contexto de inseguridad que vive Toluca pone en entredicho la promesa implícita de orden y control.

Los automovilistas que pagan por estacionarse en la calle no cuentan con garantías reales de seguridad para sus vehículos. No hay suficientes policías para vigilar colonias, transporte público o comercios, mucho menos para supervisar que los autos estacionados bajo parquímetro no sean robados, vandalizados o extorsionados.

Una carga más para la ciudadanía, en un escenario donde también se anuncian multas por el Hoy No Circula, sanciones por verificación vehicular y la posibilidad de corralones y retiro de placas, la instalación de parquímetros se percibe como otra medida recaudatoria disfrazada de política pública.

La población no ve un plan integral de movilidad ni mejoras sustanciales en el transporte público; en cambio, sí observa más restricciones, más pagos y más concesiones.

Discurso ambiental vs. realidad social

Proteger la salud y el medio ambiente es una obligación del Estado, pero estas políticas pierden legitimidad cuando se aplican sin sensibilidad social y sin condiciones mínimas de seguridad. Para muchos ciudadanos, el mensaje es claro: mientras se habla de bienestar y accesibilidad, el costo lo sigue pagando la gente de a pie.

La instalación de parquímetros concesionados en Toluca, lejos de convencer, refuerza la percepción de que el gobierno municipal prioriza ingresos y acuerdos privados, antes que una solución real a los problemas de movilidad, seguridad y economía familiar. En la calle, donde se vive la realidad cotidiana, pocos creen que esta medida no sea, en el fondo, claramente recaudatoria y perjudicial para la población.

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