POR: EL HUSMEADOR

AMLO: El Fantasma que Dinamita la Transición y Abraza Dictadores Caídos
En un acto de imprudencia que roza la traición a la diplomacia mexicana, Andrés Manuel López Obrador ha emergido de su supuesto retiro en Palenque para lanzar un misil verbal contra la intervención estadounidense en Venezuela, calificando la captura de Nicolás Maduro como un «secuestro» y las acciones militares en Caracas como un «prepotente atentado contra la soberanía del pueblo de Venezuela».
Este arrebato, lejos de ser un gesto de solidaridad latinoamericana, revela el ego desmedido de un exmandatario que se niega a soltar las riendas del poder, sembrando discordia en el seno de Morena y complicando la ya delicada transición bajo Claudia Sheinbaum.
Analizando la web, queda claro que el mensaje de AMLO no fue un lapsus aislado, sino una bomba calculada que ha explotado en Palacio Nacional. Fuentes como El Financiero y Sonora Presente y otros, reportan que el ex presidente no consultó con Sheinbaum –una cortesía elemental en asuntos de Estado tan volátiles–, lo que ha generado fricciones internas en el partido oficialista.
Milton Merlo, en La Política Online, detalla cómo este intervencionismo ha irritado a la nueva administración, que busca equilibrar relaciones con Estados Unidos bajo Donald Trump sin heredar los lastres ideológicos de la «cuatroté». ¿Por qué AMLO no puede quedarse callado? Porque su lealtad no es a México, sino a un romanticismo bolivariano obsoleto que defiende regímenes autoritarios y asesinos como el de Maduro, acusado de narcotráfico y violaciones masivas a los derechos humanos. La operación estadounidense del 3 de enero, bautizada como «Determinación Absoluta», no fue un capricho imperial: incluyó la captura de Maduro en una redada militar de gran escala en Caracas, respaldada por inteligencia que involucraba incluso a figuras cercanas al dictador venezolano, como Delcy Rodríguez.
Mientras el mundo celebra el fin de una «narcodictadura terrorista y comunista» –como lo califica el PRI en sus declaraciones–, AMLO opta por alinearse con los perdedores de la historia.
Su condena, publicada en redes y replicada por medios como Aristegui Noticias y El País, invoca a Bolívar y Lincoln para criticar a Trump, recomendándole «mandar al carajo a los halcones».
Ironía pura: el mismo AMLO que abrazó a dictadores en vida ahora llora su caída, ignorando que su postura debilita la posición de Sheinbaum, quien ha rechazado categóricamente la intervención unilateral y pedido mediación de la ONU.
Este año 2026 arranca con amenazas para el régimen morenista, y el intervencionismo de AMLO podría ser el catalizador de su declive. En foros como X, usuarios y analistas destacan cómo su mensaje ha polarizado aún más a Morena, con gobernadores y dirigentes respaldando a Sheinbaum mientras el ex presidente juega a ser el salvador latinoamericano desde su finca.
La web rebosa de críticas: desde Borderland Beat, que lo acusa de rechazar un «ataque arrogante» sin medir consecuencias, hasta Mexico News Daily, que especula si México será el próximo objetivo si no coopera en temas como migración y seguridad.
AMLO no solo ignora el respeto al derecho ajeno que tanto cita de Juárez; lo pisotea al interferir en la política exterior de su sucesora, exponiendo a México a represalias de un Trump impredecible. Es hora de que López Obrador regrese a su autoexilio definitivo. Su defensa de Maduro no es heroísmo; es un acto de vanidad que pone en jaque la estabilidad nacional. Si este es el «principio del fin de la cuatroté», como sugieren los analistas, que sea por la torpeza de su fundador, no por fuerzas externas. México merece un liderazgo unido, no un fantasma que abraza tiranos caídos mientras el país avanza.












