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POR Eleazar Flores
¿Y LOS CULPABLES DEL INTEROCEÁNICO DESCARRILADO?
LO INTERNO SIGUE-. La vorágine informativa MADURO-VENEZUELA cuyos ángulos informativos cuestionó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, por destacar presuntas ligas delictivas MADURO-MÉXICO, relegan literalmente, graves problemas nacionales como el DESCARRILAMIENTO del INTEROCEÁNICO, en los últimas días de 2025, a mitad de las vacaciones de fin de año.
Esto porque el descarrilamiento arrojó negativos: la muerte, -hasta este domingo-, de 14 personas, cifra significativa casi como la de guardias cubanos que murieron en las primeras horas del sábado tres en defensa de Nicolás Maduro, y por cuyas vidas, el gobierno de la isla decretó TRES DÍAS DE LUTO NACIONAL, pero para quienes murieron por el descarrilamiento de un tren, nada.
Lo peor de esto no es la indiferencia oficial ante el dolor humano, -a bordo de un transporte del gobierno federal-, sino la desatención a las víctimas, y más aún, el olvido por buscar al o a los culpables por una obra que recién inaugurada en 2023, tenga fallas graves. Ni siquiera en algunas vías férreas tendidas en el porfirismo han sufrido tales desgracias, bloqueos sí.
La LÍNEA Z, foco de atención donde se registró el descarrilamiento el 28 de diciembre,-¡vaya casualidad!-, se sabe desde siempre que fue obra ejecutada por el pueblo bueno uniformado, -léase MARINA, SEDENA o ambas-, contando con la vigilancia de un SUPERVISOR HONORARIO, GONZALO LÓPEZ BELTRÁN, hijo de ya saben quien, pero “no va a cobrar”, dijo papá, sonriendo.
El que Gonzalito haya o no cobrado, como informó el padre de la cuarta transformación, importa poco, o menos, pues lo trascendente y delicado es la ¿CAPACIDAD? del supervisor honorario quien, luego del descarrilamiento de la LÍNEA Z del Interurbano, se evidencia su ignorancia supina, y es aquí donde cabe el cuestionamiento de, ¿quiénes son los culpables del accidente?.
La doctora hizo bien al día siguiente de que LO IMPORTANTE era atender a las víctimas y familiares afectados por el descarrilamiento, pero MEJOR hubiera dicho, DAR CON LOS CULPABLES de una obra que en menos de dos años ha presentado muchos desperfectos, no tan mediáticos por no cobrar vidas como el del DÍA DE LOS SANTOS INOCENTES.
En la escala de supervisión, y responsabilidad, deberían comparecer ante las autoridades de la Fiscalía General de la República, los ejecutores de la obra, MARINA-SEDENA, y también la o las personas SUPERVISORAS que se supone dieron el visto bueno para que los vagones del ferrocarril interoceánico empezaran a rodar.
¿Habrá la DECISIÓN, -por llamarle suavemente-, de la SUPERIORIDAD POLÍTICA para llamar a cuentas a los constructores y supervisores de un transporte que ha cobrado vidas en tan poco tiempo de entrar en servicio?.
Acudir al supervisor internacional pasaría como cuando éste culpó al gobierno capitalino del percance de la LÍNEA 12, ¿RECUERDA el final?.












