El "hack" definitivo para vivir más años no es una dieta ni una pastilla: es casarse, según la ciencia
Vivimos obsesionados con la longevidad, tratando de alargar la vida lo máximo posible, pese a que nuestra propia biología nos pone un freno muy claro que es muy difícil de quitar. Dietas restrictivas, ayunos intermitentes o tratamientos muy costosos son algunas de las acciones que usamos en el día a día para poder durar cada vez más años en esta vida. Sin embargo, hay un factor que no esperábamos que influyera en vivir más años: casarse y elegir bien al compañero de vida.
Esta es una idea que difundió Dan Buettner, el experto que popularizó el concepto de «Zonas Azules» como la de Japón y que a sus 64 años dedicó décadas a estudiar las regiones del mundo donde la gente vive más tiempo. Y la verdad es que la conclusión que vio es que la base de longevidad está en tener un matrimonio fuerte (entre otras cosas).
Pero a esta conclusión, que se ha sacado a través de todo lo que ha visto en sus viajes, hay que buscarle también una correlación dentro de los estudios científicos. Y la verdad es que lo que dice no tiene mucho de locura, y nos hace plantearnos el hecho de tener que buscar mejor con quien vamos a compartir toda una vida.
Y es que Buettner apunta a que de media las personas casadas viven, entre 2 y 5 años más que aquellas que permanecen solteras, divorciadas o viudas. En las zonas azules, la unidad familiar es el valor central. Buettner argumenta que el matrimonio ofrece estabilidad emocional a largo plazo y ayuda a construir redes de apoyo social, lo que reduce drásticamente el riesgo de aislamiento, uno de los grandes enemigos de la salud en la tercera edad.
Además, existe un componente de responsabilidad compartida: tener una pareja implica una motivación mutua para cuidarse, desde la alimentación hasta tener que ir al médico porque tu pareja te lo recuerda o te insiste. Todo porque al final se están preocupando por uno mismo.
Los estudios. Las afirmaciones de Buettner no son meras observaciones anecdóticas; están respaldadas por meta-análisis masivos que han escrutado la salud de millones de individuos.
En concreto, un estudio exhaustivo publicado en Global Health Research and Policy en 2020 analizó datos de 7.881.040 individuos a través de 21 estudios de cohortes prospectivos. Los resultados fueron contundentes: en comparación con las personas casadas, no estar casado (incluyendo solteros, divorciados y viudos) se asoció significativamente con una mayor mortalidad por todas las causas como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
Diferencia por sexos. Además de dar esta conclusión tan contundente, también se encontró claramente que la asociación entre no estar casado y la mortalidad fue más fuerte en hombres que en mujeres. Precisamente, los hombres no casados mostraron un 20% más de riesgo de morir por un evento cardiaco en comparación con las mujeres que no estaban casadas. Como si tener una mujer al lado fuera un factor protector de este suceso.
Pero no se queda aquí, ya que también los hombres que se habían casado presentaron un exceso de riesgo del 31% de mortalidad por accidente cerebrovascular en comparación con las mujeres que nunca se habían casado.
Aunque quedarse soltero no es solo lo que puede llamar la atención. En el caso de estar divorciado o separado se asociaba a un mayor riesgo de mortalidad por cualquier causa en hombres. Pero cuando el matrimonio se diluía, el riesgo de morir por cáncer y enfermedades cardiovasculares iba en aumento.
Otro estudio. Publicado en Social Science & Medicine y centrado específicamente en la población anciana, reforzaba esta tesis inicial que planteábamos. Para ello se analizaron 53 comparaciones independientes con más de 250.000 sujetos mayores, encontrando que estar en matrimonio era un factor protector muy importante.
Si entramos en detalle, los datos apuntaban a que se reducía un 12% en riesgo de morir por el hecho de estar casado. Al desglosar los datos por estado civil en comparación con los casados, el riesgo de muerte iba en aumento en todos los grupos.
Por qué. La ciencia quiere entender las razones que llevan a esta relación. Una de las primeras está centrada en el estrés crónico y el cortisol, que sin duda es un asesino silencioso. Se ha sugerido que no estar casado contribuye a redes sociales menos íntimas y soledad, lo que aumenta los niveles de hormonas del estrés, sobre todo cuando se acerca el final de la vida.
Además, también se ha visto que las mujeres cuentan con un sistema inmunológico más fuerte que el de los hombres, en parte debido a que la testosterona causa inmunosupresión. Por otro lado, están los estrógenos en las mujeres que tienen muchas funciones de protección.
Desde una perspectiva social, los hombres casados tienden a beneficiarse más porque a menudo dependen de sus esposas para su principal apoyo social. Los hombres que viven solos tienen más probabilidades de ignorar consejos médicos y de tener redes sociales más pequeñas y menos íntimas.
Imágenes | Eugenia Pan’kiv Aron Visuals
En Xataka | No todas las células del cerebro envejecen a la par: hemos encontrado un «punto caliente» del envejecimiento









