Llevábamos años teorizando sobre ello y Francia ha decidido hacerlo realidad: vuelve la "mili", esta vez voluntaria
En Varces-Alliéres-et-Risset, ante las tropas, con tono solemne y una gran bandera de Francia detrás. El presidente Enmanuel Macron cuidó el jueves la puesta en escena para hacer un anuncio especialmente delicado: el retorno del servicio militar. La famosa ‘mili’ volverá en 2026 como una prestación voluntaria de diez meses dirigida sobre todo a chicos y chicas de entre 18 y 19 años, aunque desde el Elíseo no se oculta que, si las circunstancias lo exigiesen, el Parlamento podría dar luz verde de forma «excepcional» a un reclutamiento obligatorio.
Francia no es el primer país europeo que mueve ficha en esa dirección mientras mira con recelo la «amenaza» de una Rusia envalentonada en Ucrania.
Llega la mili (con matices). Francia activará una nueva ‘mili’, aunque con matices. Durante un acto celebrado en una base de infantería situada cerca de Grenoble, Macron anunció el jueves que a mediados de 206 el país pondrá en marcha un «servicio militar» que se irá implantando de forma gradual. Será voluntario, está pensado para jóvenes de 18 y 19 años y durará 10 meses.
Durante ese período los reclutas recibirán una paga de entre 900 y 1.000 euros al mes, además de manutención, alojamiento y un descuento para los viajes en tren. También la promesa de que se desplegarán solo por el «territorio nacional».

Una cifra: 3.000. Es el número de jóvenes que espera movilizar Francia en la primera etapa de su nueva mili, aunque la idea es que esa cifra vaya creciendo de forma gradual: de los 3.000 iniciales se pasaría a 10.000 en 2030 y, «en función de la amenaza», a 50.000 en 2035. Una vez finalicen su instrucción los reclutas tendrán que decidir si regresan a la vida civil, se incorporan a la reserva o hacen carrera en las fuerzas armadas, lo que permitiría a País ganar músculo militar.
Ahora mismo Francia dispone de unos 200.000 efectivos militares activos y 47.000 reservistas. El objetivo, aclara The Guardian, es que esas cifran aumenten a 210.000 y 80.000 ya de cara a 2030. Conseguirlo no saldrá barato al país. Hay quien apunta que el plan tendrá un coste de alrededor de 2.000 millones de euros, un gasto que el presidente considera «un esfuerzo necesario».
Miran a los años 90. El anuncio de Macron llega tras el fracaso del Servicio Nacional Universal (SNU), introducido hace años, y casi tres décadas después del fin de la mili obligatoria en Francia. El Gobierno la suprimió en 1996, en tiempos de Jacques Chirac y en un momento en el que el fin de la URSS y la Guerra Fría la hacía «innecesaria», en palabras de Macron. Lo cierto es que la idea de recuperar alguna clase de servicio militar ha estado coleando durante los últimos años en el país, aunque ha ganado relevancia desde 2022, con la guerra de Ucrania.
«Una amenaza». «Francia no puede estar de brazos cruzados», reivindica Macron, quien insiste en que el nuevo plan está «inspirado en las prácticas de nuestros socios europeos en un momento en que todos nuestros aliados europeos avanzan en respuesta a una amenaza que pesa sobre todos nosotros».
Su anuncio llega después de el general Fabien Mandon, jefe de las fuerzas armadas galas, generase revuelo al asegurar que a Francia le falta «fuerza de carácter para aceptar el sufrimiento para proteger lo que somos» y «aceptar la pérdida de sus hijos». «Debemos disipar cualquiera idea confusa que sugiera que vamos a enviar a nuestros jóvenes a Ucrania», se apresuró a matizar Macron.
¿Por qué ahora? Importan las palabras y detalles, pero sobre todo importa el contexto. El anuncio de Macron llega en un escenario marcado por tres grandes factores. El primero, clave, son las tensiones entre Europa y Rusia, con la guerra de Ucrania en el centro del tablero. El segundo, las dudas arrojadas en su día por Trump sobre el papel de EEUU en la OTAN. Durante décadas una de las claves de la seguridad europea fue precisamente la garantía de defensa de Washington.
El tercer factor, crucial y directamente relacionado con el anterior, es el aumento de gasto miliar en el continente, impulsado desde el mismo seno de la OTAN. El objetivo sobre la mesa de hecho pasa por destinar a defensa el 5% del PIB.
Más allá de Francia. Que Francia apueste por la mili (aunque sea una voluntaria, de solo 10 meses y con el compromiso de que los participantes se desplegarán solo en misiones nacionales) es noticia de por sí, pero lo es más aún si se pone en el contexto europeo. París no es la primera en mover ficha en esa dirección. Alemania quiere activar un servicio voluntario, Bélgica está enviando miles cartas a sus adolescentes para que se alisten, Dinamarca ha empezado a reclutar mujeres y Lituania o Letonia ya han tomado decisiones similares.
En Francia Macron tiene a su favor la opinión pública. Encuestas como esta divulgada por la BBC muestran que la mayoría de la ciudadanía está a favor de un servicio militar voluntario. Para ser más precisos, un sondeo de Elabe concluyó que lo ven con buenos ojos el 73% del país. El grupo en el que la ‘mili’ opcional genera más recelo es el de los jóvenes de entre 25 y 34 años (directamente afectado), pero incluso entre ellos el apoyo es mayoritario, del 60%.
Lo que ha generado menos consenso en el país es el salario anunciado por el Ejecutivo para los soldados voluntarios, entre 900 y 1.000 euros mensuales, una cifra que, critica Francia Insumisa, está «muy por debajo del salario mínimo».
Imágenes | Lucas Lemoine (Unsplash) y Elíseo






