Gobierno mexiquense anunció capacitación a operadores del transporte público, pero sigue sin atender la formación vial real

La iniciativa prioriza temas teóricos y sociales, mientras persisten problemas básicos de conducción, mantenimiento y cultura del respeto al usuario.
Fernanda Ruíz
Tlalnepantla, Méx.– Aunque el Gobierno del Estado de México anunció con entusiasmo un programa para capacitar a más de 40 mil operadores del transporte público en temas de primeros auxilios, seguridad vial, desarrollo humano y prevención de la violencia de género, la medida deja en evidencia una omisión recurrente: la falta de una capacitación práctica y efectiva en conducción responsable y mecánica aplicada.
De acuerdo con lo informado por las Secretarías del Trabajo y de Movilidad, en coordinación con el Instituto de Capacitación y Adiestramiento para el Trabajo Industrial (ICATI), el programa arrancará en enero de 2026 en siete municipios —Atizapán, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Tequixquiac, Toluca y Valle de Bravo— con un costo simbólico de 340 pesos por participante.
Si bien la intención de profesionalizar al sector es positiva, los usuarios reclaman que la autoridad priorice la enseñanza práctica, como el manejo defensivo, la pericia en condiciones de tránsito real, la revisión mecánica de las unidades y la educación vial que fomente el respeto al peatón y a otros conductores.
En la práctica, la falta de control y supervisión sobre los operadores ha derivado en un transporte público que en muchos casos circula con exceso de velocidad, unidades en mal estado, conductores cansados o distraídos, y un notorio desconocimiento de reglamentos básicos de tránsito.
Especialistas en movilidad señalan que, aunque es importante abordar temas de violencia de género y primeros auxilios, la prioridad debería ser formar operadores con habilidades técnicas reales, capaces de reaccionar ante situaciones de riesgo y brindar un servicio verdaderamente seguro.
El transporte público mexiquense, uno de los más grandes y caóticos del país, requiere más que cursos simbólicos o certificados burocráticos. Se necesita una política integral de profesionalización, donde la conducción segura, la empatía con el pasajero y la revisión de las unidades sean parte obligatoria y constante, no solo un programa temporal.
Hasta el momento, el Gobierno estatal no ha detallado cómo se evaluará el impacto de la capacitación, ni si habrá mecanismos de seguimiento para garantizar que los operadores aplican lo aprendido. Mientras tanto, usuarios y expertos coinciden: la seguridad vial no se logra con teoría, sino con práctica, supervisión y responsabilidad en las calles.












