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Análisis

Por: Tomás Flores Rosales

• El rejuego de la política mexiquense y otras cosas.

• Las “perversas” reglas no escritas.

• “Destape”, “mensajes” y decisiones clave para perder o ganar la gubernatura en el Estado de México.

• Los “gritos del silencio”, Higinio Martínez se va, pero se queda. • El viaje “imaginario” desde Lerdo Poniente.

• Elías Rescala Jiménez, respetuoso al “ya deje de sufrir”.

• Enrique Peña, investigado por FGR.

Desde las entrañas de la política priista mexiquense se habría apostado, a partir del inicio de este año, perfilar a las y los prospectos a la gubernatura que dejará en septiembre próximo Alfredo del Mazo Maza.

Nada más trivial y denso que una boda, ese encuentro nupcial de políticos y políticas priistas con cierto linaje de poder que anuncia la posibilidad de estarse preparando para la competencia por la gubernatura, en modalidad menos que peculiar.

Se calculó, durante del primer mes de este 2022, ver con los atuendos de casamiento precisamente a la secretaria de Desarrollo Social luego de haber anunciado su maternidad, lo mismo se escribió del hoy depuesto ex secretario de Gobierno, tras conocerse de su soltería.

La primera, de manera quizá intempestiva, protagonizó el enlace que exigen las reglas no escritas del priismo, mientras el segundo, al borde de decirle adiós a la política, ya no tuvo tiempo de anunciar su virtual enlace en boga.

Y la verdad la subcultura política del PRI suele anunciar al tañir de las campanas las uniones de sus afiliados de alcurnia, no se olvida el espectacular juramento que protagonizó Enrique Peña Nieto en plena catedral de Toluca, su pareja, Angélica Rivera, envuelta en un halo de “cuento de hadas”:

Que a la postre significa narración o historia maravillosa, ficticia de origen que puede contener personajes folclóricos –tales como hadas, duendes, elfos, brujas, sirenas, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes– e incluir encantamientos, normalmente representados como una secuencia inverosímil de eventos.

Y la verdad nada alejada de la mencionada definición la realidad en torno a la boda del que después se convirtió en presidente de la República tras haber gobernado el Estado de México en anterior matrimonio en extremo cortísimo, cuya terminación del mismo se incrustó en la cosa pública que suelen arrastrar para sí las y los políticos.

Por eso no deja llamar la atención que un encuentro nupcial sea catalogado como el anuncio de una casi virtual candidatura –en el caso que hoy ocupa– a la gubernatura.

La verdad esas añejas prácticas convertidas en menajes exclusivísimos que solo los iniciados en política en la época reciente podían descifrar, hoy, en el nuevo gran escenario de la política ya no deberían tener similar impacto al próximo pasado.

Aún cuando para la tranquilidad del mensajero el deber cumplido siempre sobrepasa la necesidad de ajustarse a las “reglas no escritas”, mismas que seguramente a partir de septiembre del 2023 experimentarán cierta revocación u actualización, pero no desaparición total aún cuando sean de estirpe exclusiva del priismo instalado actualmente en el edificio de Lerdo Poniente 300 del centro de la capital mexiquense.

Por eso ayer en este espacio se divulgó sobre un “señuelo” que ronda a partir de los días recientes la órbita del priismo estatal, representado en la posibilidad de un sutil y denso “destape” al tenor de las largas y frías noches de Malinalco.

Y es eso apenas un “señuelo” de corte político que tiene cara de mujer, pero que en la realidad podría ser masculino el sexo del que disputaría la gubernatura representando al PRI en junio próximo.

De no ser así entonces, nada está escrito al respecto, todo se aplaza para septiembre, imbuido en la idea el cálculo de no lanzar al ruedo a alguien encaramado por “default” en la percepción del complicado posible éxito comicial.

Y es que narrar derrota o triunfo con el argot de la política nada garantiza en el contexto de la sucesión en virtud de que en el fondo, no solo para el PRI en el escenario de tener a su favor la titularidad del Ejecutivo estatal en estos momentos, sino en todas las expresiones que integran el sistema de partidos mexiquense, en donde en su interior deben saber que ni votos ni urnas son lo absoluto para ganar o perder la gubernatura del Estado de México, existen otras variables de mayor peso.

Ese es uno de los motivos por los que el “destape” en el PRI no obedece a cánones triviales, hay más profundidad, pues los intereses en juego pertenecen a otro mundo que ni siquiera el presidente de la República en funciones podría descifrar.

Luego entonces más allá del juego perverso de la política, y de las reglas igual perversas de quienes las aplican, al interior del PRI un enlace nupcial no es el meollo de la sucesión.

Se requiere de eso y otras cosas.

Síntesis política

Hace bien el senador morenista Higinio Martínez Miranda en jugar su última carta en función de la insistencia de que es el más idóneo para ganar y gobernar en el Estado de México. Divulga y dice que por casi cuatro décadas ha combatido al PRI y que no lo rechazan ni alcaldes, ni legisladores de su partido, sin arriesgarse a declarar que no es muy bien arropado por el presiente de la República, Andrés Manuel López Obrador, el político más informado en estos momentos de todo México, por lo que algo debe saber el mandatario del historial del ex alcalde de Texcoco, muy cercano en esos tiempos de edil a los lazos fraternos de Rosario Robles Berlanga, encarcelada hoy tras actos de posible corrupción profunda por su paso por el gobierno priista de Enrique Peña Nieto, sumado a ello, el historial que pudo haber engrosado de las relaciones oposición – priismo mexiquense de los últimos 30 años. Son detalles que no dejan de comentar aquellos y aquellas que conocen y vivieron el despegue de soberbia y poder amasados por el aspirante aún a la gubernatura que dejará Alfredo del Mazo Maza, uno de los militantes priistas también bien informados del pasado reciente opositor que ha permeado en la tierra del mítico “Grupo Atlacomulco”.

No es verdad que en la víspera del año electoral, que culminará con la elección del nuevo gobernador o gobernadora del Estado de México, la llamada “chiquillada” vaya a significar el fiel de la balanza para los partidos políticos mayoritarios en la búsqueda del Poder Ejecutivo mexiquense. Y es que la competencia se centrará entre PRI y Morena únicamente, ambos organismos que tienen bien calculadas sus fuerzas y que como dice el líder tricolor en funciones será “la madera de todas las batallas” sin fundamento alguno y que la expresión se diluye al tiempo que se lanza, por lo que la misma es mentira, en virtud de que los reales dirigentes tricolores no jugarán a defender lo indefendible y si hubieran las condiciones para competir y alzarse con el triunfo en las urnas, no será para tanto, ni siquiera será batalla y menos la madre de todas. Y por tanto ni morenistas ni priistas voltearan a ver a la “chiquillada”.

En 30 días los 75 diputados locales regresarán a sus curules investidos de nuevos bríos. Los morenistas aterrizarán en su realidad sin su prospecto a modo para convertirse en gobernador del Estado de México. Con ello, la mayoría, habrá de cambiar de planes, pues no disfrutarán lo mismo al no servir a dos lideres, Maurilio Hernández o al ya no “jefe” Higinio, lo que de una u otra manera alterará el ambiente de poder y seguridad que la presencia de los dos mencionados impregnaban en el recinto legislativo, mientras los parlamentarios priistas vivirán algo similar pero conscientes, educados, disciplinados, como es su estirpe les manda, al saber que Elías Rescala “dejará de sufrir”, pues ya no es prospecto a la candidatura de su partido a suceder a Alfredo del Mazo Maza, por lo que solo será cuestión de esperar la “línea” en el sentido de a quien apoyar desde sus respectivas curules en la lucha por la primera magistratura estatal, incluso preparándose ante un posible mal fario que signifique recibir de nuevo a una de sus compañeras que se fue pero no se fue, se comenta en los corrillos del poder Legislativo mexiquense.

Paseo Colón 305

Se opina en función del futuro inmediato del actual gobernador, Alfredo del Mazo Maza, que hay quienes descartan que acepte algún cargo ofrecido por el presidente Andrés Manuel López Obrador, y también aquellos que rumoran que prefiere un viaje maravilloso a un país distinto al que hoy habita.

Trascendió ayer que Enrique Peña Nieto es investigado ahora por lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y delitos electorales y patrimoniales. La Fiscalía General de la República ya efectúa procedimientos de investigación en diversas carpetas.

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