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Análisis

Por: Tomás Flores Rosales

• “Despiste” sucesorio priista, nada para nadie hasta el momento.

• El arte de la política en manos de Alfredo del Mazo Maza.

• Todo se puede perder, menos el glamour, el estilo y el oficio en el “destape”.

• La “cargada” tricolor como en los mejores tiempos.

• A diferencia de hace cinco años, “todo el poder” mexiquense en Lerdo Poniente 300.

En el contexto del otrora poderío priista, ver a Alfredo del Mazo Maza reunirse prácticamente cada semana –en la recta final de su sexenio– con dueños y representantes de importantes firmas internacionales, cuya participación en la expansión de sus negocios atizan cientos de millones de dólares, equivaldría a especular sobre la tentativa doble del mandatario estatal en turno:

A).- Impulsar el crecimiento económico y fabril del Estado de México, o B).- Intentar ofrecer el mensaje intrínseco de estar “negociando” financiamiento para la campaña a la presidencia de la República.

Sin embargo, se antoja difícil que esto último esté ocurriendo, en el entendido de que los tiempos para una justa presidencial prácticamente se han tipificado ya como añejos.

Y es que en ninguna conducta pensante cabría que a estas alturas de la carrera presidencial un gobernador con la casaca priista estuviera imaginando competir por la primera magistratura del país ante incondicionales directos del presidente de la República en turno como adversarios.

Ya no hay tiempo para subirse al barco de la sucesión presidencial 2024, la misma que hoy por hoy es misión exclusiva de:

1.- Claudia Sheinbaum.

2.- Marcelo Ebrard, y

3.- Adán Augusto López.

Sobresale también Ricardo Monreal que desde dentro del partido Morena está resistiendo las embestidas de no alinearse a las reglas oficialistas de la lucha domestica dictadas desde Palacio Nacional.

Incluso el caso Monreal podría ser ejemplo claro, en materia de consecuencias, si Alfredo del Mazo Maza incitará a su equipo de colaboradores empujar un proceso de posicionamiento tardío a la presidencia de México, recibiendo la denostación política y partidista de los que de inmediato se declararían adversarios directos a tan atrevida insinuación de orbitar en la justa que relevará a Andrés Manuel López Obrador de la titularidad del Ejecutivo federal en septiembre del 2024. Alfredo del Mazo Maza ha demostrado ser un político firme, educado en el oficio, un caballero de las formas y de alcurnia por demás a prueba de desvaríos que intentaran descalificarlo en esos menesteres, por eso es incomprensible para muchos de sus reales y leales seguidores que su imagen y talante hayan sido tan castigados en estos cinco años de administración pública en función de resultados que arrojan sondeos y encuestas al respecto, quizá, desglosarían algunos observadores de la cosa pública mexiquense, derivados de fallidas políticas de comunicación social.

Pero ya será el mismo Del Mazo Maza quien actuará en consecuencia, cuando la incomodidad al ejercer su labor le obligue a corregir las causas del daño a su persona e investidura y, a decir verdad, la aplicación estricta de la sanción a subordinados o subordinadas desde el asiento principal de Palacio de Gobierno siempre es severa, léase el caso del hoy ex secretario de Gobierno Ernesto Nemer Álvarez, cuyas consecuencias prácticamente lo han colocado al borde del retiro de la política.

Por eso pensar que la mano “flamígera” de Lerdo Poniente 300 no existe es jugar, paradójicamente, con fuego, por lo que en breve el finiquito de cuentas al interior del grupo cercano al mandatario mexiquense emergerá inclemente.

Pero tratar de manera frecuente con los hombres y mujeres del dinero invertido en el sector secundario de la economía mexiquense no ofende a nadie, al contrario, si en el caso que ocupa a este análisis, no es para afinar cierto financiamiento colateral a la campaña presidencial, no estaría mal que pudiera ser en favor de la arenga de la candidata o candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México, aún cuando el mandatario difícilmente será el intermediario al respecto, pero sí el promotor dentro de los rangos que establece la normatividad electoral aplicada por el IEEM, árbitro comicial local.

No es función del gobernador saliente auspiciar beneficios legalmente permitidos a favor de su posible sucesor o sucesora al menos que la abanderada o abanderado a sucederle pertenezca a su partido político y, a la vez, forme parte de su círculo muy cercano:

Sólo de esa manera Del Mazo podría insinuar cualquier respaldo a favor de la que pudiera ser su sucesora o en su defecto su sucesor en septiembre del 2023, de otra forma los encuentros con los hombres y mujeres de negocios en la sede del poder Ejecutivo estatal solo forman parte de su agenda normal de fin de sexenio, incluso de fin de año, pues Del Mazo se mantendrá en el poder hasta septiembre del 2023.

Lo cierto es que la dicotomía que habría de calcularse para estas fechas ha encontrado “ajustes”, es decir:

I.- Ya no se empatarán los esfuerzos por alcanzar la candidatura priista a la presidencia de la República 2024 con la que atañe a la búsqueda de la o el candidato del tricolor a la gubernatura del Estado de México, como ocurrió en el 2011 cuando Enrique Peña Nieto pretendía la candidatura presidencial y de forma paralela también estaba obligado a “destapar” al que después fue su sucesor.

2.- Hoy la adelantada trifulca por la Presidencia de la República aplaza las intenciones de Del Mazo Maza en el sentido de su participación formal en esa puja, por lo que le sobra tiempo para “destapar” con calma a su posible sucesora o sucesor sin que el mandatario en funciones esté distraído en su propia aspiración por la primera magistratura por lo menos en esta ocasión, ya se observarán, en su momento, otros escenarios, pincelando una obra plástica a su estilo, desde el punto de vista político, que consistiría en darse un sabático –usando el argot de la academia– como el que acuñó para hoy ostentar la gubernatura, esperar paciente seis años para volver actuar.

Se equivocarían aquellas y aquellos que menospreciaran el arte de la política en la persona de Alfredo del Mazo Maza, el mandatario mexiquense esta practicando lo que nunca ha echo en su vida:

1.- Está perfilando a su posible sucesora o sucesor.

2.- Está retirando obstáculos del camino sucesorio.

3.- Está enviando mensajes sucesorios precisos.

Y todo ello sin pronunciar una sola palabra al respecto.

Pura filigrana.

Y lo peor de todo es que ya “despistó” hasta las y los más iniciados en política sucesoria.

Hace cinco años, a esta fecha, ya se sabía quien sería el candidato priista a la gubernatura mexiquense, no obstante, como hoy, no faltaron aquellas y aquellos que se fueron al monte.

Un quinquenio después –hoy– el asunto no está resuelto.

Síntesis política

Por más que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, intente minimizar los efectos adversos para su partido político tras las “trampas”, “acarreos”, “compra del voto”, “mapacheo”, “embarazo” de urnas y “trifulcas”, denunciadas y exhibidas por los propios militantes de Morena, tras la elección interna de representantes a su Congreso Nacional el fin de semana, en el ambiente colectivo ya permea cierto rechazo a esas conductas, lo que de una u otra manera bajará el porcentaje de preferencias en las encuestas próximas hacia el organismo que no pudo controlar la masiva participación producto de movilizaciones clientelares que tanto ha criticado el hoy presidente de México y sus líderes, quienes han uniformado el discurso en lo relativo a que el porcentaje de incidentes fue mínimo en función del universo de centros de votación instalados, lo que produce en los mismos líderes y militantes alivio, pero no así en las secuelas que los hechos han generado en la gente. Y el presidente de la República y líderes principales de Morena lo saben, pero lo niegan.

Estará por verse si los priistas mexiquenses en verdad se enfrentan, desde el punto de vista político, a sus adversarios de Morena durante el proceso de elección de nuevo gobernador, entendiéndose que los tricolores tienen a su disposición al gobierno en el poder que sabrá responder en caso que la administración federal actúe en consecuencia para favorecer a su candidata que será Delfina Gómez Álvarez, por lo que una lucha electoral frente a frente, dentro de los cánones de legalidad, arrojaría un triunfo pírrico para quien logre salir avante y una gran derrota a quien la padezca, por lo que en el caso del PRI se tendría que conocer la forma en que responderá a sus adversarios que por segunda vez consecutiva les intentará arrebatarle la gubernatura, a fin de prevenir a sus adeptos si se enfrentan o no en las urnas o se apegan al “dejar hacer, dejar pasar”, que tan bien les sale este ejercicio a los priistas.

La burocracia de primer nivel en la Cámara de Diputados del Estado de México empieza a perder su glamour y también a caminar como siempre, luego de que se ha enterado de el bajo talante que ya arrastra Higinio Martínez Miranda, legislador que prácticamente se adueñó de la “plaza” legislativa local, impuso, recomendó y hasta cambió a funcionarios y funcionarias de nivel alto en el poder legislativo local, incluso sin tomar el parecer estricto de Maurilio Hernández, quien por cierto al no ser porque logró llegar a su curul vía la voluntad popular, también Higinio Martínez lo habría impuesto, no obstante que así parece de todas formas. También el senador de marras dejaría huérfanos a los que se han ungido como “congresistas constituyentes” de facto, pues se ilusionaron con una reforma integral a la Constitución Política del Estado de México revisada prácticamente “sobre las rodillas”, ocurrencia que ya está más muerta que viva. Ese es el ambiente tras bambalinas en la Cámara.

Paseo Colón 305

Nadie sabe, nadie supo, al estilo del legendario monje loco, es lo que está ocurriendo en varias oficinas del gabinete gubernamental mexiquense, pues aún cuando prácticamente resta un año de función pública a cargo del actual jefe del Ejecutivo estatal, para los subsecretarios y secretarios 12 meses son muchos, pues son 24 quincenas, el aguinaldo y sus respectivas compensaciones que la mayoría no quieren perder, por lo que a partir de septiembre próximo en esos niveles el nerviosismo y la zozobra serán motivo de todos los días ante la eventual posibilidad de ser relevados, trascendió.

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