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Análisis

Por: Tomás Flores Rosales

• Andrés Manuel López Obrador sabe que Morena podría perder en junio próximo en las urnas, Alfredo del Mazo Maza también lo sabe.

• Estado de México, la caída del “voto duro”.

• “Encuestólogos” en riesgo, +|-3 y +|-5 a prueba.

• Clase media mexiquense, “ajuste de cuentas”.

• Presión a Enrique Peña, el posible derrumbe de su séquito de colaboradores cercanos.

• “Trampas”, “acarreó”, “mapaches” y “trifulcas” aderezan elecciones internas en Morena.

Andrés Manuel López Obrador sabe que podría perder las elecciones de gobernador en el Estado de México en junio próximo, y Alfredo del Mazo Maza también lo sabe.

Y es que si bien la tecnología de las encuestas está arrojando mejores dinámicas de medición de las preferencias de los votantes, en el mismo tenor los márgenes de error se duplican y hasta triplican como consecuencia de mayor tecnología en aplicación de sondeos y cuestionarios que alimentan a la estadística.

Y dicha dinámica –de los márgenes de error– elevan sus porcentajes, incluso superando el +|-3 y el +|-5 al impregnar en los escenarios las tendencias ideológicas y de partido.

Es decir:

1.- Los votantes de la Ciudad de México han mostrado cierto desencantamiento del proyecto obradorista.

1.1.- En la más reciente jornada electoral en la capital del país, más del 50 por ciento de alcaldías le fueron arrebatadas en las urnas a Morena.

1.2.- Esto generó incomodidad real a los operadores principales del partido llamado de izquierda en el antiguo Distrito Federal, lo que empujó a su líder máximo, Andrés Manuel López Obrador, arremeter contra la “clase media aspiracionista”.

Esto último no se ha medido, como consecuencia, aún en procesos comiciales constitucionales que así lo permitan, pero se trata de un voto “reflexivo” o “pensado” que proyectará su grado de posible indignación hasta el 2024.

2.- Pero antes, en junio próximo, ese voto “pensado” o “reflexivo” tendrá la oportunidad de acudir a las urnas, si bien no se tratará del sufragio capitalino, si lo será el de la zona conurbada perteneciente al Estado de México.

Es decir:

2.1.- un gran porcentaje de las regiones de la periferia de la capital del país albergan a mexiquenses:

a.- pensantes, y

b.- aspiracionistas.

Lo que les permitirá salir a votar en las urnas un año antes de que lo hagan los ex defeños que llevan en lo intrínseco el agravio contra la clase media dictado por López Obrador desde su tribuna cotidiana de “la mañanera”.

Entiéndase que un voto “reflexionado” o “pensado” no pierde ni su origen ni su esencia, a la inversa, entre más tiempo transcurra procesarlo más fuerza toma.

Y eso están esperando los capitalinos y una gran porción de mexiquenses de clase media apostados en la gran ciudad y su zona conurbada, respectivamente.

Ese es uno de los factores que se podría proyectar en la justa comicial del 2024 en la elección de presidente o presidenta de la República y, consecuentemente, durante los comicios próximos de gobernadora o gobernadora del Estado de México.

Es verdad que –como se analizó en los renglones primeros de este este espacio– las encuestas ofrecen números alentadores para Morena en estos momentos en lo que respecta a la elección presidencial del 2024, dentro de dos años prácticamente se efectuará dicha justa.

Por eso –un año antes– en circunstancias distintas a las de hace una década, el Estado de México vuelve a retomar su estatus de “laboratorio político”, quizá ahora más real que el que se utilizó solo como señuelo para adelantar los triunfos priistas cada seis años en donde su acuñó, entre la clase media mexicana, la frase: “… ya para que vamos a votar, ya sabemos quién va a ganar”.

“Época de oro” para el priismo, misma que poco a poco se convirtió en su propia trampa de la cual ahora se antoja difícil de que salga.

Por eso su otrora poderosa dinámica de poder total le permite, al PRI, calcular, un año antes, lo que podría ocurrir en las urnas el primer domingo de julio del 2024 en función de lo que se proyecte en las boletas de sufragio en tierras mexiquenses el primer domingo de junio del 2023.

De tal suerte que la tentación de poder de Andrés Manuel López Obrador mostrada a diario desde el púlpito de su conferencia de prensa matutina le debe obligar a reflexionar al respecto.

De la siguiente manera:

A).- Asegurar el triunfo comicial en el Estado de México, y

B).- Abrazar con mayor ahínco a Alfredo del Mazo Maza.

De no ocurrir esto:

A.1 – El partido de AMLO podría ganar la gubernatura que dejará Alfredo del Mazo Maza con números “pírricos”, lo que daría la percepción de que la presidencia de la República estaría en riesgo desde el punto de vista electoral, si se cumpliera la máxima de que el Estado de México actúa como laboratorio político de lo que ocurriría en las urnas un año después en todo el país.

A.2.- Sería Alfredo del Mazo Maza el que tendría que “romper” con Andrés Manuel López Obrador, si verdaderamente se decide a competir por conservar para el PRI la titularidad del Ejecutivo estatal que hoy ostenta. Y la verdad, si el gobernador de marras sacara a la luz sus dotes ideológicos y partidistas podría dar la batalla electoral desde Palacio de Gobierno estatal como lo hará para su causa Andrés Manuel López Obrador desde Palacio Nacional.

Pero son factores sustanciales para ello:

A.- El voto “reflexionado” o “pensado”.

B.- La estadística con sus encuestas, y

C.- La “revancha” en las urnas de la clase media aspiracionista. Que deben ser administrados por los máximos líderes partidistas en contienda: Andrés Manuel López Obrador y Alfredo del Mazo Maza.

Solo de ellos dependerá una irrigación de preferencias electorales puras, que animarían a dejar en el pasado el llamado “voto duro” y abrir la rendija hacia la real democracia en el Estado de México.

Síntesis política

La lucha por el poder no es distinta en el partido Morena en comparación con otros de sus homólogos en las vísperas de su Congreso Nacional. La elección de sus delegados o representantes a esa reunión de carácter integral iniciada el fin de semana no dejará sin secuelas al ente político del presidente, Andrés Manuel López Obrador, por lo que los líderes del partido no podrán adoptar el estribillo que reza: “ya no somos iguales”, pues también en este encuentro morenista han permeado las quejas por posibles “trampas”, “acarreo” y presencia de “mapaches”. Y hasta trifulcas se escenificaron, reportándose de manera institucional 11 incidentes en donde podría anularse el proceso interno. Desde Naucalpan, Mario Delgado Carrillo, dirigente nacional del partido guinda, difundió ayer que “en aquellos lugares donde se hayan detectado irregularidades, vamos a investigar y se pueden llegar a hasta anular las votaciones en esos distritos. Vamos a seguir trabajando para tener un partido más fuerte, unido y movilizado que asegure que siga adelante la Cuarta Transformación”.

Hace apenas una semana se planteó aquí la urgencia de ideólogos al interior del PRI del Estado de México y, la verdad, ya no es tan urgente aglutinar priistas pensantes, más bien es una necesidad sine qua non si en verdad el partido competirá con seriedad y profesionalismo en las urnas el 4 de junio próximo a fin de tratar de sostener la gubernatura que hoy aún ostenta Alfredo del Mazo Maza, y es que el fin de semana trascendieron escenas que si bien obedecen a la estirpe natural de alcurnia tricolor, no es sano exhibir innecesario glamour frente a tantas necesidades de una inmensa población del Estado de México, por lo que pareciera que a cambio de conservar linaje, riqueza, ostentación y despilfarro, se entregará la gubernatura a Morena que precisamente se presenta ante la sociedad mexiquense como la antítesis de lo narrado hace algunas horas por un puñado de militantes priistas que a fuerza de no aclararlo son el reflejo del partido todo. Quizá son los propios priistas los que quieren perder en las urnas exhibiendo sus debilidades y frivolidades, incluso publicando en redes sociales una imagen que bien podría intitularse como “nacidas para perder”. Cuidado.

Desde la Cuarta Transformación se intenta presionar la figura del ex presidente de la República Enrique Peña Nieto, con la idea de justificar investigaciones en su contra por posibles actos de corrupción, no obstante que el ex mandatario mexiquense saldrá ileso de la afrenta, no así su llamado séquito de colaboradores cercanos desde su estancia en Palacio de Gobierno estatal, por lo que las indagatorias de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) a cargo de Pablo Gómez escenificarán un nuevo giro que comprometerá a personajes en extremo conocidos en la política priísta mexiquenses, incluso con conocimiento de causa del que fuera mandatario del país quien a la vez no alberga riesgo alguno su eventual retorno a Mexico en breve.

Paseo colón 305

Eso de la alianza electoral para competir por la gubernatura del Estado de México en junio venidero, siempre ha sido una “ocurrencia”, como se ha redactado aquí desde el surgimiento de tal versión , pues una cosa es haber ido juntos PRI-PAN-PRD a la conquista de presidencias municipales y curules en la más reciente justa comicial, cuyos ganadores fueron los priistas y perredistas, y otra, tratar de ganar la gubernatura que dejará en septiembre del 2023, Alfredo del Mazo, pues en el caso del tricolor la titularidad del Ejecutivo estatal aún les pertenece y por tanto habrán de urdir acciones para conservarla y una alianza no es viable, el PAN, en una justa estatal como la del año próximo no suma al PRI que tiene el poder y el PRD tendrá que apresurarse a unirse a buena sombra, pues es latente que pierda el registro sino se apresura a establecer estrategias y tácticas, por lo que tampoco suma al priismo. Luego entonces, la alianza mencionada no es benéfica para el partido dominante PRI en esta dinámica por el poder.

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