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Análisis

Por: Tomás Flores Rosales
• PRD por su subsistencia en el sistema de partidos mexiquense plantea condiciones para conformar la hipotética “Alianza por el Estado de México”.
• PRI no la necesita, pero al PAN le urge para salir de la zona de alto riesgo de perder su registro como partido local en junio próximo.
• Alejandra del Moral Vela, Laura Barrera Fortuol, Ana Lilia Herrera Anzaldo, Ricardo Aguilar Castillo y Alfonso Navarrete Prida no están solos en la “feroz” lucha por la gubernatura mexiquense.
• Priistas mexiquenses por reconstruir la “Fuerza Mexiquense” a velocidad de 12 meses.

Con la intención de no perder su registro y a la vez consolidar su existencia dentro del sistema de partidos en el Estado de México , el dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Zambrano, se apersonó en la sede de su organismo en el Estado de México en respuesta a lo que ya hacen PRI y Morena en lo relativo a competir por la gubernatura que dejará en septiembre del 2023, Alfredo del Mazo Maza.

Y es que el Estado de México representó un bastión de importancia capital para el PRD antes del surgimiento del llamado Movimiento de Regeneración Nacional auspiciado por Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente de la República.

Al grado que el también nombrado Partido del “Sol Azteca” disputó con amplias posibilidades de triunfo escaños y curules asentados en territorio mexiquense, al igual que con la misma actitud luchó para ganar la gubernatura en tiempos del hegemónico PRI que no dejaba espacios de competencia equitativa.

Incluso el PRD representó la estructura para que Morena se posicionará en el Estado de México, de donde surgieron los líderes más aguerridos, desde el punto de vista ideológico, que abrigaron al hoy partido político de Andrés Manuel López Obrador.

Por eso la presencia esta semana de Jesús Zambrano envía el mensaje en el sentido de que su organismo político está “vivo” y que procurarán establecer un proyecto bien definido para competir en los comicios del 4 de junio del año de enfrente bajo las siguientes directrices:

1.- Explorarán la idea de dar forma a sus candidatos propios, de los cuales se elegirá una o uno.

2.- Ya están en la lista Omar Ortega Álvarez y Arturo Piña García, por lo que establecerán los tiempos respectivos para la definición interna.

3.- De igual forma consensuarán para continuar en la “Alianza por México” en el rubro electoral que aún no se define por el mismo PRD, PRI y PAN, en lo que respecta a su existencia en el Estado de México en el terreno comicial.

Jesús Zambrano no descartó que se podría continuar en dicha alianza si se estructura para motivos de la elección de gobernador del Estado de México, pero se expondrán algunas condiciones, además de poner sobre la mesa de negociación a la o el candidato que determinen las bases del PRD.

Por lo que para empatarse a la actividad que ya profesan sus homólogos en el contexto de la lucha por la gubernatura mexiquense, se iniciarán los trabajos perredistas en la entidad mediante lo que denominan “comisión política” de labor interna y, de esa manera, normar la actividad doméstica que incluya lo referente a las y los posibles aspirantes a la candidatura perredista a gobernador y el resto de las acciones que vinculan al proceso todo electoral.

Así, de manera sigilosa, el Partido de la Revolución Democrática hace acto de presencia rumbo a los comicios que elegirán a una o un nuevo gobernador de la tierra del mítico “Grupo Atlacomulco”, también en ciernes de actuación; es decir, de igual forma, los priistas en el poder gubernamental mexiquense exploran la idea de participar o no en alianza con PAN y precisamente con el PRD, amén de que en esta misma semana el líder estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Eric Sevilla, aclaró que en estos momentos no se tiene en la agenda del tricolor el tema en lo relativo a si van unidos o no a los comicios de junio del año que entra.

La movilidad que ofrece el PRI en estos momentos pareciera que no está en función de una posible alianza, pues sus aspirantes a alcanzar la candidatura por sí solos no requerirían de unirse de facto a ideologías que no convergen su forma de pensar el gobierno.

Y es que el grupo de prospectas y prospectos priistas a alcanzar la candidatura a la primera magistratura estatal no requeriría de otras etiquetas de partido para alcanzar posicionamiento, pues destacan: A.- Alejandra del Moral Vela.

B.- Laura Barrera Fortoul.

C.- Ana Lilia Herrera Anzaldo, y

Los varones aspirantes son:

D.- Ricardo Aguilar Castillo, y

E.- Alfonso Navarrete Prida.

Entre los emergentes –mujeres y hombres– no enlistados, a los cuales podrían sumarse otros nombres, su misma negativa a no aceptar su interés pleno por la mencionada candidatura los continúa manteniendo al margen formal de la justa.

Independientemente del que sea él o la elegida para abanderar al PRI en la justa de junio próximo, todas y todos los mencionados cuentan con la estructura, de todo tipo también, para instrumentar una campaña electoral competitiva, por lo que queda al margen la posibilidad de una alianza con PAN y PRD, por lo que la tendencia estriba en que el partido tricolor sí podría ir en grupo a la elección pero sin PAN ni PRD, como antaño, se apuntalaría electoralmente en otros partidos pequeños que no trastoquen su proyecto original rumbo a la gubernatura.

Luego entonces a unos 90 días de que avance el contexto sucesorio mexiquense, las acciones y opciones de los partidos políticos en contienda se irán dilucidando, pero quizá al único que le podría urgir se formalice la hipotética “Alianza por el Estado Mexico” en el aspecto electoral es al Partido Acción Nacional (PAN), en virtud de las debilidades politico- comiciales que presenta en estos momentos.

Es verdad que el Partido Acción Nacional carece de liderazgo serio en las vísperas de que se presente el año electoral que culminará con una o un nuevo gobernador que sustituirá a Alfredo del Mazo Maza.

Una gran “ocurrencia” poco funcional absorbió al PAN del Estado de México en el quinquenio más reciente, incluso se adhirió a la política delmacista sin ser invitado formalmente, lo que gratuitamente lo hizo perder el tiempo que intentaba capitalizar en los comicios intermedios del 2021 justo cuando alimentaron la llamada “Alianza por el Estado de México”, misma que prácticamente abonó para el fortalecimiento del PRI y en consecuencia para la pérdida de identidad del PAN.

Es verdad que se ganó con esa alianza parte del otrora poderoso “corredor azul”, pero con incentivos a favor del partido en el poder mexiquense, que aprovecha en la actualidad ese escenario de manera contundente en la cámara de diputados local, con lo cual el PAN quedó fuera de lugar quizá por no haber calculado –sus dirigentes– que las votaciones para elegir gobernador estaban en puerta, lo cual en contraparte sí calcularon los priistas que ahora juegan con todo el poder electoral alcanzado en aquellas elecciones intermedias y que no necesitan del PAN para tratar de conservar el poder Ejecutivo estatal.

Y esto último dejará desamparado al PAN mexiquense, que como se ha insistido en este espacio, corre el riesgo de ir solo a los comicios de junio próximo, de perder su registro a nivel local, si se adereza a su falta de seriedad en su liderazgo su disminuido padrón que se podría evidenciar al iniciar el proceso electoral constitucional en enero del 2023, mismo que no soportaría una auditoria electoral si alguien la solicitara ante las instancias respectivas.

Morena, con todo el respaldo del gobierno federal, ya presentó sus cartas credenciales el pasado 12 de junio en la explanada del Teatro Morelos del primer cuadro del centro de Toluca, lleva consigo empalmar la justa mexiquense por la gubernatura con la competencia interna por la presidencia de la República, podría interpretarse como un desacierto al punto que la autoridad electoral federal ya está indagando posibles actos anticipados de campaña de sus actores políticos que buscan la candidatura a la primera magistratura del país.

Seguramente pudo ser un arrebato de pasión política-electoral de los líderes de Morena lo que enseñaron en el evento de Toluca que irán corrigiendo, pero no fue ideal para escudriñar de manera separada la lucha por la gubernatura mexiquense que sin lugar a dudas va implícita, pero que los morenistas, tanto líderes estatales, aspirantes –hombres y mujeres– a la gubernatura y militantes deben entender que deben darse los espacios para reflexionar el proceso electoral mexiquense por separado, por dos cuestiones:

I.- Deben recordar, fuera de sus pasiones de triunfo por adelantado, que en el Estado de México, Morena es oposición, y

II.- Por tanto las resistencias de grupos de poder al interior del gobierno estatal y del PRI, su principales adversarios, podrían evitar a Morena el éxito comicial adelantado que ya profesan.

Es verdad que las inercias, política y electoral, favorecen a Morena en estos momentos, pero la “feroz” lucha por la gubernatura mexiquense aún no empieza fuera de los partidos políticos que contenderán el primer domingo de junio del 2023, fecha que de manera gradual, podría estar estudiando, paso a paso, el mítico “Grupo Atlacomulco “ y la “Fuerza Mexiquense”.

Síntesis política

Será el sereno, pero dentro de un año, si los priistas mexiquenses se lo proponen, podrían convertirse en el bastión a vencer en todo el país desde lo electoral y político, obviamente en ese año solo Coahuila también estará defendiendo la casaca tricolor, incluso los más optimistas dentro del

partido en el poder en la entidad refieren que los mexiquenses podrían diseñar un proyecto que abarque tanto la competencia por la gubernatura que dejará Alfredo del Mazo y la de aquella entidad mencionada y la batalla será aún más concisa y los adversarios que son los de Morena podrían padecer el descalabro que echaría a bajo todos los logros alcanzados mediante la llamada 4T, pues el escenario se fincaría exactamente en la víspera política de la elección de nuevo presidente de la República que sustituirá a Andrés Manuel López Obrador. La verdad una situación que de ser bien planeada y aprovechada por los priistas de todo el país respaldando al tricolor del Estado de México, de nueva cuenta desde Toluca podrían poner un pie en Palacio Nacional, como lo concretó Enrique Peña Nieto al ganarle al PAN la elección presidencial y allanarle con ello el camino a Andrés Manuel Lopez Obrador, pero en el sendero se irá analizando esta posibilidad y proceso.

Esta semana que termina, el miércoles pasado exactamente, antier, Alfredo del Mazo Maza cumplió 57 meses al frente de la titularidad del Ejecutivo mexiquense, le restan menos de 15 meses, los cuales seguramente a partir de septiembre, dentro de 90 días, le servirán para la reflexión profunda, sobre todo porque es menester en el sistema gubernamental mexiquense que el mandatario saliente diluye su poder, obviamente no faltarán los que indiquen que eso ocurre también con el presidente de la República que concluye su periodo; no obstante en esta ocasión, el presidente ya no emana directamente del sistema tricolor y por tanto en el caso del gobernador del Estado de México aún aplicaría esta desolación a la que invita el último tramo del ejercicio del poder total, sobre todo porque la estirpe de Alfredo del Mazo se podría perder para siempre, al ser considerado el “último eslabón “ que no podrá sostener el mito del “Grupo Atlacomulco” al que tanto se le debe por la estabilidad gubernamental que propició por lo menos en las creencias, lo que finalmente aporta todo mito, sobre todo cuando abriga tendencias positivas, por así decirlo, pero que a la vez fue usado para acumular el exagerado poder que amasaron varios de sus actores o protagonistas, por lo que en función de estos detalles, comentados aquí sin profundizar, se debe observar el final de un periodo gubernamental, que le falta un año para fenecer, durante el cual su principal protagonista estuvo y está alejado de las causas sociales. Curioso fenómeno al cual la sociedad mexiquense al parecer poco reaccionará.

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