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Grillas y otros chismes

Por: Redacción

En esta columna no emitimos opinión alguna, solo reproducimos las notas de chismes de la grilla y los acontecimientos importantes de la política nacional.

Estimados lectores, aquí les traemos lo más fresco de los chismes y las grillas del día.

• Los empresarios en México abandonados a su suerte.

• El futuro de la plataforma de redes sociales del presidente.

• El partido Morena a la deriva.

• La farsa del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.

Se dice que el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene dos concepciones sobre el empresariado mexicano: los traficantes de influencias y los que se hicieron a base de trabajo y esfuerzo. “No todo el que tiene (dinero) es malvado”, suele decir. A los primeros los ubica como los corruptos que han “secuestrado” las instituciones y se sienten dueños de México; los ha tachado de ser una minoría rapaz. A los segundos, asegura, los respeta. Sin embargo, en los hechos, el Presidente ha tratado de la misma forma a todos los empresarios sin importar su tamaño, poder o capacidad económica. A los de uno por ciento, incluidos en el Consejo Mexicano de Negocios, el Grupo Monterrey, su Consejo Asesor Empresarial y otros clubes de multimillonarios los ha dejado quebrar o por lo menos estar al borde de hacerlo (Interjet, AHMSA, Cinemex, Cinépolis), y a los segundos, 99% que forman parte de las micro, pequeñas y medianas empresas también. Para ninguno ha habido apoyos, con la excepción de créditos de 25 mil pesos que no fueron demandados porque resultaban inservibles. La consecuencia de esa antipatía hacia la iniciativa privada fue una caída de 8.5% de la economía mexicana en 2020, la pérdida de casi tres millones de empleos y la creación de por lo menos 10 millones de nuevos pobres en el país. Los costos de esa decisión aún no se reflejan en el ánimo social, pero inevitablemente sucederá y quizá se vea algo de ello en las elecciones intermedias del próximo 6 de junio.

Trascendió que la posible construcción de una plataforma de redes sociales del gobierno mexicano, como alternativa a la potencial “censura” de los gigantes del sector, Facebook y Twitter, sería viable, pero costosa e inútil en la práctica, según estima un especialista. “Sí es viable y factible, pero tomará mucho tiempo, mucho dinero y casi nadie la va usar”, dijo en entrevista con Efe Carlos Chavarría, director ejecutivo de NAAT Technologies, firma que desarrolla plataformas tecnológicas. Hace un mes, durante un conferencia matutina, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se refirió a la posible creación de una red social nacional, al referirse al cierre de la cuenta de Twitter del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “Todo lo que tiene que ver con las redes sociales nos importa mucho, nos importa mucho la libertad. Es un tema que va a ser tratado por nosotros y no descartamos (…) que se busquen opciones, alternativas, aclaro, para garantizar la libertad, por la libertad y para que en México no haya censura”, dijo López Obrador el 13 de enero. Mencionó que encargó al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conancyt) y a la Secretaría de Gobernación, de Relaciones Exteriores y de Comunicaciones y a la Consejería Jurídica investigar la posible creación de una plataforma mexicana de redes sociales. Pero el reto no es fácil de enfrentar, dijo Chavarría y lo primero que se debe resolver es el tiempo y la inversión. “Una plataforma básica, como un Facebook básico, en sus primeras versiones tomó por lo menos un año y necesitó de unos 10 millones de dólares para el desarrollo de esa versión y unos tres millones de dólares anuales de mantenimiento”, explicó. El directivo dijo que tal vez para un periodo presidencial, como en México que es de seis años, un año de desarrollo es poco tiempo, pero para temas tecnológicos doce meses es muy poco tiempo. Ademas hay que tomar en cuenta que nadie confía en las cosas del gobierno, por aquello del espionaje y la vigilancia clandestina, esto como muchos otros temas, son distractores que buscan, generar polémica y desviar la atención de los temas críticos.

Se dice que el partido creado por el presidente Andrés Manuel López Obrador navega a la deriva y sin rumbo, con un liderazgo débil de su dirigente nacional, Mario Delgado, que enfrenta divisiones y pugnas internas encabezadas por su secretaria general, Citlalli Hernández, en medio de fracturas y rupturas en los estados por la selección de candidatos y con graves acusaciones, documentadas en videos, de que sus brigadas y promotores en las calles están utilizando la vacuna anticovid para hacer proselitismo político. Y, por si todo eso fuera poco, acusado de “gandallismo” en el Congreso por sus propios aliados políticos. Todo eso confirma la percepción de un partido gobernante caótico –percepción que incluso tienen en el mismo Palacio Nacional, en donde el presidente López Obrador ha expresado públicamente sus dudas y la decepción que siente por el instituto político que él creó, pero del que luego se desentendió completamente, dejándolo al garete y esperando que aprendiera a conducirse solo. Pero esa madurez política y esa estatura moral que les reclamaba el presidente a los morenistas para que “estén a la altura de la transformación del país” nunca pudieron dársela sus militantes y dirigentes porque, más que partido, Morena sigue siendo un movimiento amorfo, de grupos tan disímbolos que se disputan el poder y los cargos de elección con prácticas heredadas del canibalismo de la izquierda.

La precipitada inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, calificado por muchos como una farsa del gobierno de la 4T, se enmarca en las estrategias que todos los presidentes han utilizado para mostrar resultados antes de una elección importante. Sin embargo, el desenlace de todas estas historias ha sido tan negativo que podría considerarse un tipo de maldición. Para estrategas electorales, Andrés Manuel López Obrador abrió la Caja de Pandora con el aterrizaje simulado de aviones comerciales en una pista que ya existía en la base militar de Santa Lucía, y se encamina muy probablemente a una crisis de imagen y credibilidad similar a las que se tuvieron con el Paso Exprés de Cuernavaca, en el sexenio de

Enrique Peña Nieto, y los contratos de la constructora Tradeco, con Felipe Calderón. El evento del pasado miércoles se realizó sobre una infraestructura que no llega a 50% de avance y con aviones comerciales vacíos que, según confirman en la propia SCT, de Jorge Arganis Díaz, nunca aterrizarán en esa posición ni podrán compartir el espacio aéreo con el actual aeropuerto capitalino y el de Toluca.

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