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11 mil por difunto, otro programa social de la 4T

No hay nada que tranquilice más que escuchar a los encargados de cuidar la salud de los mexicanos que hablar de programas de apoyo para el pago de gastos funerarios. Eso no pasaba con los neoliberales de antaño, esta es su recompensa como ciudadano por haber despertado y permitido que llegara al gobierno el humanismo de la Cuarta Transformación.
Antes, el maestro José Alfredo Jiménez, quien seguramente fue un conservador, decía que la vida no vale nada. Ahora, con la 4T, la muerte vale 11 mil 460 pesos, siempre y cuando sea derivada de Covid-19.

Nada menos que el secretario de Salud, el doctor Jorge Alcocer, dio a conocer este nuevo programa social al que los mexicanos y las mexicanas víctimas de Covid-19 podrán acceder cumpliendo solo con un requisito: presentar su acta de defunción.

Y con el éxito garantizado, que sin duda tendrá esta política, ya hay en las mentes maestras de la 4T planes para lanzar otros programas sociales de segunda generación, inspirados en este subsidio a las pompas fúnebres.

Por ejemplo, la Comisión Nacional del Agua, la famosa Conagua, podría poner en marcha un programa para subsidiar el pago de garrafones de agua potable para aquellas comunidades en las que exista escasez del servicio. Y, al mismo tiempo, podría también destinar recursos para contratar a plomeros, para que se encarguen se sacar el agua anegada en algunas poblaciones, a las que por ser pobres y con mala suerte, les toco perder en la tómbola de la 4T cuando se decidió que fueran inundadas para evitar que una ciudad más desarrollada sufriera luego de que se tuvo que desfogar una presa.?”Plomeros construyendo el futuro”, podría ser un buen nombre para este programa social.

Y qué tal un programa operado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, con el fin de subsidiar a los ciudadanos para que contraten un guardaespaldas o un policía privado que los proteja de tanta violencia y criminalidad que hay en el país. Un guardia privado que garantice a las mujeres que no serán víctimas de un feminicidio, que no es lo mismo que un homicidio.

Sería bueno contar con un policía que cuide su hogar, su negocio o sus bienes y a su familia, en lo que se acaba de construir la Guardia Nacional, cosa de 10 o 15 años que se van volando. A este programa le podrían poner, para no desentonar con los otros programas sociales, “Pensión para personas con inseguridad”.

Otro programa, que seguro sería un exitazo, podría ser uno en el que la Comisión Federal de Electricidad subsidie el consumo de velas y petróleo para lámparas. Es decir, que la CFE entregue -de manera directa pues ya ve que luego hay mucha corrupción- una cantidad mensual a todos aquellos mexicanos que por alguna razón no cuenten con el suministro de energía eléctrica. A este se le podría llamar “Fondo Rayo de Esperanza”.

Piénselo, incluso algún familiar del propio director de la CFE, Manuel Bartlett, podría ayudar a conseguir candeleros o lámparas de petróleo a buen precio, desde luego sacrificando sus ganancias, pues cuando se trata de servir a México, y a los mexicanos, el objetivo no es hacer negocio y el dinero no importa.

Y ya en el terreno de la energía, Pemex podría lanzar un ambicioso programa, para financiar con créditos a la palabra, a aquellos que se dedican al robo de combustible, al huachicol pues, para que dejen la informalidad y se establezcan como Dios manda. Este programa tiene varios beneficios. El primero, que estos delincuentes se enderecen y se conviertan en micro o pequeños empresarios.

En segundo lugar se previenen accidentes ocasionados por la perforación clandestina de ductos. Y tercero, y más importante, que se hace competencia para quitarle el mercado a esas gasolineras extranjeras a las que el gobierno neoliberal de Peña Nieto, con ayuda de sus corruptos cómplices del PAN y el PRD, les abrió las puertas por medio de la antipatriótica reforma energética. Se trata, de que el charrito Pemex vuelva a cabalgar a todo vapor, quemando reata.
Este programa podría ser bautizado como “Microcréditos Huachicoleros”.

Y finalmente, veamos otro que podría ser ya un programa social de segunda generación. Le explico: al inicio de la 4T se puso en marcha el programa “Créditos a ganaderos”, que consiste en otorgar beneficios a ejidatarios y propietarios que se dediquen a la industria ganadera en los estados de Chiapas, Campeche, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Yucatán y Veracruz. Ese programa, como todos los de la Cuarta Transformación, ha sido un éxito.
Ahora, podría venir el complemento perfecto para cerrar un círculo virtuoso.

Se trata de “Créditos a consumidores de carne”. Esta estrategia consiste en que el gobierno federal les otorgue un financiamiento a muchos de los habitantes de Chiapas, Campeche, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Yucatán y Veracruz, para que puedan comprar la carne que producen los productores beneficiados con el primer programa.

Una vez que la pandemia pase, que se recuperen los empleos y que la economía del país crezca a los altos niveles que prometió la 4T, los ciudadanos podrán comenzar a abonar al gobierno federal el monto que les haya financiado para comprar bisteces, chorizos y jamón del bueno… Ya ve como con la 4T todos ganamos.

ME CANSO GANSO.- Los altos estándares de la Cuarta Transformación

Dijo la semana pasada el presidente Andrés Manuel López Obrador: “El subsecretario Hugo López-Gatell ha hecho un trabajo extraordinario, excepcional…”. Al menos unas 104 mil familias de mexicanos podrían cuestionar lo extraordinario y excepcional del trabajo del doctor, quizá ellas tengan otros datos.

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